Economía 11-06-2009 - 571 Palabras

(Retrocesos)

 

SANCADAS HACIA ATRÁS

 

El sábado, una conocida fue a bailar con unas amigas. Hicieron la clásica pila de ropa para evitar pagar el estacionamiento para el abrigo, conocido como guardarropas, y lograron ver a las dos mujeres que metieron mano entre sus cosas intentando hacerse con lo ajeno.

 

Avisaron a los guardias de seguridad del local. Cerraron las puertas. Llevaron a las sospechosas al baño de damas, mientras discutían acaloradamente las víctimas con las presuntas victimarias y el personal femenino de seguridad.

 

Luego vino la policía. Se mantuvo el entredicho y fueron a parar, todas, a la comisaría. Allí, una agente revisó a una de las sospechosas, encontrando un rollo con dinero en sus genitales.

 

En el África más pobre existe una tribu nómada casadora, en la que las mujeres usan los pliegues de su anatomía para conservar alimentos. Es, claramente, una tribu que no ha tenido ningún tipo de contacto ni con la modernidad ni con el feudalismo, siquiera.

 

En el sur de la ciudad, en tanto, un mozo salio con dos bandejas de facturas para distribuir en los bares de la zona, como acompañamiento de los cafés con leche. Un pibe pasó corriendo, arrebató la bandeja y desapareció entre la multitud con tres docenas de manteca y dos de grasa.

 

La gente se está amontonando frente a los restaurantes céntricos a la espera de que cierren sus puertas para abalanzarse sobre las bolsas de residuos, en busca de platos a medio masticar.

 

En la peatonal, frente a la casa de comidas rápidas, pasa otro tanto, pero allí el abalanzamiento es más parecido aún a una batalla campal, de todos contra todos, de matar o morir.

 

¿En qué clase de sociedad nos estamos convirtiendo? ¿En qué tipo de país queremos convertirnos? ¿En uno para el cual los alimentos no cambian de precio, pero la gente tiene cada vez más hambre?

 

Nuestro escenario se agrava mientras un gobierno como el de Lula, en Brasil, anuncia que se convertirá en acreedor del FMI para poder influir, junto con China y Rusia, en las políticas del organismo multilateral. Brasil, cabe aclararlo, tampoco la ha pasado nada bien con las recetas, políticas, recomendaciones e imposiciones del Fondo.

 

Lo hace, es cierto, en un contexto en el que el 30% de la población brasilera es pobre y pasa hambre, y en el que el narcotráfico crece como yuyo en la tierra húmeda.

 

Sin embargo, puestas en un gráfico, es claro que mientras Brasil está mostrando una curva de mejora y crecimiento en los últimos 20 años, nosotros estamos recorriendo el camino inverso, colocándonos a la altura de países de los que siempre dijimos y quisimos estar más bien lejos.

 

Nos estamos encontrando con otros tantos países latinoamericanos, con la diferencia de que ellos suben y nosotros caemos.

 

A esta altura, decir que estamos caminando en el sentido contrario es más que una obviedad. Ya no sólo se trata de pasos errados, sino de una carrera a toda velocidad en la dirección equivocada.

 

¿Podrá nuestra sociedad advertir los problemas a tiempo para retomar el rumbo que nunca debimos perder, si es que alguna vez lo tuvimos y encontramos? ¿O será, finalmente cierto, que en 2010 terminaremos comiendo trigo y carne de importación?

 

Tristes son las dos realidades. Una, sin embargo, nos pondría en la categoría de sociedad que aprende de sus errores. La otra, en cambio, demostraría cuán necios resultamos ser.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP