Economía 16-07-2009 - 558 Palabras

(Mentiras)

 

¡CÓMO ESTAMOS HOY!

 

Mejor que nunca. Así estamos. Mejor que nunca como ciudad, como país, como región, como humanidad. La crisis pasará, y cuando pase tendremos una vez más una economía pujante que nos ha hecho vivir hoy, mejor que lo que lo hicieron nuestros antepasados.

 

¿Acaso no tenemos Internet, alimentos congelados, ropa de la más variada, vehículos cada vez más veloces, un medio ambiente que castiga pero resiste, una salud de hierro?

 

La vara con la que miden los 1.020 millones de sub-nutridos que hay en el mundo, según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), seguramente sea otra.

 

A ellos las crisis financieras, las hipotecas subprime, los desmanejos estadísticos para que la gilada esté contenta, poco los impacta. O mejor dicho: tan impactados están por la carencia de condiciones mínimas de subsistencia, que son apenas unos chaski boom en medio de la Sarajevo post bombardeos.

 

En la ciudad la gente se muere de frío. Literalmente se muere de frío. Como contrapartida, la idea es destinar unos 80 millones (más IVA) a crear un espacio verde allí donde ya lo hay. ¿Para que quienes duermen en la calle tengan un mejor lugar para hacerlo? Seguramente.

 

Como país, se niega todo. Hasta el impacto económico de la pandemia se desdibuja cuando la Presidenta indica que no es que se mueran tantos, sino que informamos mucho. Más que el resto.

 

¿Podrá el nuevo Ministro de Economía ser verdaderamente eso: el responsable de la cartera y de las medidas que se tomen desde allí? ¿Le importa al tercio desnutrido de los chicos que viven (y mueren) hoy en el noroeste argentino?

 

Los avances que ha hecho la humanidad no nos han llegado a todos por igual. Mientras algunos se automedican con drogas importadas traídas en primera clase, otros mueren por la falta de aspirinas; mientras hay quienes regalan plasmas a equipos de fútbol para celebrar un no descenso, otros tuvieron que dejar la escuela para irse a trabajar.

 

Las desigualdades sociales y económicas siguen siendo tan dramáticas como lo han sido siempre. Se dirá, sí, que las clases medias de los grandes países crecen en número a cada segundo. Poco, seguramente, les importa a los 400 millones de campesinos pobres que tiene hoy China.

 

Y no hace falta ir tan lejos, ni salir siquiera al conurbano de cualquier ciudad argentina para ver que la pobreza, la falta de oportunidades y la consecuente y lógica violencia está allí para avanzar a paso firme hacia los otros.

 

Se reduce, todo, a una cuestión de oportunidades, distribuciones y equidad. Si decimos que estamos súper bien cuando al lado nuestro la gente desfallece por el hambre o cae congelada por el frío, es que la hipocresía nos está tapando y que las soluciones tardarán años en ser esbozadas.

 

No estamos mejor que nunca. No hay que dejarse engañar.

 

En los 90 muchos cayeron en la trampa, mientras más de un tercio de la población se convertía en excluida.

 

La humanidad no está bien. La región no está bien. La nación no está bien. La ciudad no está bien. Es hora de abrir los ojos para ver la realidad, y la boca para decir la verdad. Cuanto más tardemos en darnos cuenta y hacerlo, dejaremos de no estar bien para estar definitivamente peor.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP