Injerencia de EE.UU. en América Latina
804 Palabras
MODELOS FOR EXPORT
Cuando no se trata de bienes ni de servicios sino de enfoques de
la realidad política continental diferentes a los propios, los funcionarios de
Washington no promueven ni se muestran tolerantes con el intercambio. Entre
ellos, el subsecretario de Estado para asuntos latinoamericanos, Roger Noriega,
es un infatigable pregonero de "los riesgos de la exportación por el
presidente venezolano Hugo Chávez de su fallido modelo político" a países
como Colombia, Ecuador y Perú.
Los intereses de los Estados Unidos en el área andina atraviesan
un momento clave, pues el gran país del norte está a punto de concretar con
esos países un acuerdo de libre comercio y se encuentra en plena campaña para convencer
a los gobiernos del continente de la necesidad de alinear al díscolo presidente
venezolano en el "eje del mal".
Precisamente, las últimas exhortaciones del diplomático
norteamericano fueron formuladas en el ámbito de ANDUSA (abreviatura en inglés
de "Andes in the USA"), una conferencia organizada por la diplomacia
norteamericana, en cuya convocatoria no estuvo ausente un lapsus de prosapia
imperial.
El comunicado de lanzamiento revela que el objetivo del encuentro
es analizar "cómo el libre comercio puede robustecer los lazos económicos
y mejorar las condiciones de vida del pueblo en nuestra región."
Nadie se atrevió a preguntarle a Noriega ni a ninguno de los otros
funcionarios de Washington presentes en la conferencia (el embajador ante la
OEA, John Maisto, y el asesor presidencial y miembro del Concejo Nacional de
Seguridad a cargo de los asuntos del continente americano, Thomas Shannon), si
con "nuestra región" se aludía solamente al territorio de los Estados
Unidos o también al de los países sudamericanos. De ser correcta la primera
posibilidad, el título adecuado debió ser "USA in the Andes".
Pero la magnitud de la omnipotencia y del magnetismo de la Casa
Blanca son tales, que hasta logran transformar a algunos de los que señala como
enemigos irrecuperables en sus mejores aliados.
Por caso, el habitante del palacio Miraflores parece dispuesto a
servirle en bandeja argumentos al gobierno de George W.Bush, como si su
objetivo primario fuera restar espacio a aquellos gobiernos que buscan contenerlo
dentro de las reglas del juego internacional. La creación de milicias populares
y la compra de 100.000 ejemplares del fusil AK-47, el mismo que Osama Bin Laden
transformó en ícono de terroristas al exhibirlo entre sus brazos en cada uno de
sus videos, son muestras de esa actitud.
Estos movimientos de Chávez no han hecho sino multiplicar las
presiones norteamericanas para anular en el continente cualquier atisbo que
ponga en discusión los intereses de Washington en la región.
Pero algunos de los gobernantes sudamericanos a los que en el
Norte consideran "buenos socios" ostentan pergaminos democráticos al
menos tan ajados como los del presidente venezolano.
En Ecuador la precariedad institucional y la corrupción se
muestran más fuertes que nunca. El presidente Lucio Gutiérrez acaba de
destituir de un plumazo a la Corte Suprema de Justicia que él mismo nombrara a
dedo en diciembre de 2004. Es que los jueces del supremo tribunal anularon los
juicios por malversación de fondos contra el ex presidente Abdalá Bucaram, un
populista cuyo paso por el gobierno no alarmó a Washington.
Desde que el sucesor de
Bucaram, el neoliberal Jamil Mahuad, escuchara los consejos de Domingo Cavallo
y dolarizara la economía permitiendo al economista cordobés experimentar con un
proyecto que no pudo concretar en su propio país, la situación social no ha
dejado de deteriorarse y se profundizó desde que en 2003 Gutiérrez, hoy socio
y, como Chávez, ex coronel del ejército, asumió la presidencia.
Al socio peruano la suerte tampoco le sonríe. El presidente
Alejandro Toledo atraviesa un período
de extrema debilidad política (sólo el 7% de la población lo apoya) y ha
debido sofocar a principios de año una rebelión militar de características
similares a la ecuatoriana. El fracaso de Toledo en renovar la representación
política hizo que figuras como las de Alan García y Alberto Fujimori
recuperaran espacio político, algo impensable hasta hace unos meses.
La cruzada demonizadora contra el presidente venezolano, que él
mismo se encarga de alentar, comienza también a repercutir en estas tierras.
"Quiénes son y cómo actúan los amigos de Chávez en la Argentina"
tituló La Nación una nota que señala y cubre con vapores malignos a piqueteros,
legisladores y medios de comunicación.
Un síntoma de que algunos consideran que el tiempo de dividir las
aguas se acercan y han decidido exhibir sin culpas su voluntad de apurar el
regreso a la era de las cazas de brujas.
Por eso, lector, si usted está por exportar un modelo de cualquier
cosa, ya está advertido. Consulte primero a quien corresponde. Asegúrese de que
su producto no es fallido. Y no olvide: las listas negras están abiertas y
ávidas por encontrar integrantes.
Héctor Mario Amor
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