Fuerza Aérea
616 Palabras
TOP GUN
Uno maneja un presupuesto anual de 400 mil millones de dólares
(cuatro veces superior al default argentino), el mayor de la historia, tiene
tropas distribuidas por todos los confines del mundo y pone cara de nada cuando
acusan a sus subordinados de torturar prisioneros.
El otro cuenta entre sus pergaminos el de médico personal del
caudillo bonaerense Eduardo Duhalde, haber despachado a Haití un contingente de
600 cascos azules argentinos comandados por un general brasileño y el respaldo
a una cúpula de la Fuerza Aérea a la que debió defenestrar un día después ante
la evidencia irrefutable de su relación con la más importante red de
contrabando de drogas dada a publicidad en los últimos años.
Aunque formalmente colegas, las disparidades entre los ministros
de Defensa de los Estados Unidos, Ronald Rumsfeld, y su homólogo argentino,
José Pampuro, son difíciles de ocultar.
Por eso intrigan los acuerdos que puedan establecerse entre ambos
en su próximo encuentro, en la primera semana de marzo, durante una visita
relámpago del norteamericano a Buenos Aires.
Pampuro deberá escuchar las preocupaciones de un interlocutor
ávido de concentrar poder bajo su órbita. Desde 2001 Rumsfeld, ratificado por
Bush en su segundo período presidencial, ha conseguido que el Pentágono
desarrolle tareas de inteligencia de manera independiente de otras agencias,
esta vez sin control del Congreso, y obtuvo luz verde para efectuar operaciones
clandestinas y reclutar espías en el exterior.
Ambos ministros hablarán del proyecto de radarización del
territorio argentino, indispensable para poner en práctica el nuevo proyecto
oficial de derribo de aeronaves ilegales que se nieguen a identificarse y que
se enmarca en la estrategia norteamericana de comprometer a las fuerzas armadas
de la América no sajona en la lucha contra el narcotráfico.
Y como la ahora devaluada Fuerza Aérea Argentina -tan a merced de
las mafias como la más corrupta fuerza policial- cuenta con medios obsoletos
para un patrullaje eficaz del cielo patrio, no es descabellado suponer que
Rumsfeld le acercará a su atribulado colega las tarjetas de algunos de sus
amigos fabricantes de aviones de guerra.
A uno de ellos, Lockheed Martin, los proyectos locales no le
caminan bien. Su programa para exportar la nueva versión del avión Pampa sufrió
un duro revés en diciembre último cuando el prototipo que realizaba un vuelo de
exhibición ante empresarios chinos se estrelló causando la muerte del piloto.
El accidente ocurrió cinco días antes de la anunciada -y luego
abortada- presencia del presidente Néstor Kirchner en la presentación oficial
de la aeronave. El Pampa -un avión de entrenamiento- tal vez sólo subsista para
consumo interno.
Mientras tanto, Pampuro tratará de convencer a Rumsfeld de pagarle
parte de la compra de nuevos aviones con la entrega de aeropartes producidas
por un grupo de empresas radicadas en Córdoba, un proyecto auspiciado por el
gobierno provincial y que cuenta con el aval de la Nación.
Rumsfeld también reclamará por la reanudación de los ejercicios
militares conjuntos, una tradición interrumpida por la exigencia de inmunidad
para sus militares requerida por el gobierno norteamericano y resistida hasta
hoy por la administración local.
El tema no es menor. En 1998 un avión de combate estadounidense
que realizaba piruetas como las de Tom Cruise en la película Top Gun embistió
el cable de un funicular en el norte de Italia causando la muerte de 20
personas. Pese a la protesta de las autoridades italianas, el piloto sólo pudo
ser juzgado por un tribunal militar en los estados Unidos.
Pese a ser acusado de 20 cargos de homicidio, el capitán Richard
Ashby sólo fue condenado a seis meses de cárcel y a la expulsión del cuerpo de
Marines. Un dato a tener en cuenta.
Héctor Mario Amor
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