Especial – Desde Alemania
PALPITANDO LA FINAL
Berlín es, por estos días, una ciudad sitiada. No por tanques y soldados, como en otros tiempos, sino por las huestes del fútbol. Sus calles, parques y edificios lucen el colorido del mundial si bien es cierto que la derrota ante Italia en semifinales frenó la euforia.
La cuenta regresiva llega a su final y serán los seleccionados de Italia y Francia los que estarán en pugna por alzar el preciador trofeo.
La final es en Berlín y la capital alemana es un gran campo de fútbol. Aquel que quiera hacer turismo eligió una mala época. Los precios de las habitaciones para este fin de semana se han triplicado y, a pesar de ello, resulta imposible conseguir habitaciones en el centro de la ciudad.
Todos los sitios de atractivo turístico se ven plagados de carpas marketineras que venden desde salchichas y cerveza a todo tipo de souvenir, ensuciando la fotografía del desprevenido turista: están por doquier.
La Puerta de Brandenburgo, la Gedäachtniskirche en Kurfursterdamm, la Gendarmenmärkt, todo espacio abierto esta plagado de carpas blancas para lucrar con el mundial y brindar alternativas culinarias.
Yendo a lo estrictamente futbolístico, la final puede haber sorprendido a más de uno. Lo que quedó en claro ya en semifinales era que nuevamente iba a haber un campeón europeo en Europa.
Después de ambos partidos, el seleccionado que reine durante cuatro años colocará una nueva estrella a su casaca.
Puede decirse que es tiempo de revanchas. Los jugadores italianos mostraron su temple, su garra, su entrega... y cuotas de buen fútbol ante Alemania. Pero, por sobre todo, supieron capitalizar los cuestionamientos.
Sin lugar a dudas el equipo se fortaleció desde adentro, haciendo oídos sordos a la dura crisis por la que pasa el calcio a partir del juicio por sobornos y arreglos de partidos.
El campeón, Juventus, el subcampeón, Milan, y varios equipos más están implicados. Muchas de sus figuras forman parte de este equipo de Marcelo Lippi y buscarán resarcirse en el campo de juego y, por qué no, buscar una dulce venganza ante los medios que tanto los vapulearon en la previa.
Enfrente tendrán a Francia, que con pinceladas de Zidane y Henry, más la seguridad de veteranos como Thuram y Gallas, supo encaminarse de mayor a menor hacia la tan ansiada final de Berlín.
Francia también busca una revancha: después de haber ganado la copa en su país en 1998, fueron eliminados en primera ronda en Corea-Japon.
Esta vez llegaron dentro del segundo batallón de favoritos, pero dieron los golpes necesarios -entre ellos el partidazo contra los brasileños- para estar este domingo en la final.
Francia e Italia buscarán festejar en Alemania. Mientras, el pueblo alemán y el pueblo del fútbol, siguen de fiesta.
Guillermo Rolando
deportes@agenciamp.com.ar
Agencia MP
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