Iglesia – Papa
967 Palabras
EL PROXIMO PAPA
Permeable al paso del tiempo, la salud de Juan Pablo II se deteriora minuto a minuto. En cada aparición, el halo de vida que exhala Su Santidad remueve inquietudes acerca de quién lo sucederá como pastor universal de la Iglesia Católica.
“El Papa se acerca al final de su vida”, alertó el mes pasado el cardenal primado de Bélgica, algo que en lo más alto de la Santa Sede se sabe desde hace tiempo y se discute muy poco.
Karol Wojtyla, tal el nombre de nacimiento del Petri Apostoli Potestatem Accipiens (de cuyas iniciales se deriva la sigla Papa y que, traducido del latín al español significa “quien recibe la potestad de Pedro) fue ungido el 16 de octubre de 1978, luego de que el humo blanco saliera de la chimenea de la Capilla Sixtina, tras ocho votaciones frustradas.
Es que, si bien el nombre del
sucesor suele ser un misterio y nunca ha estado entre los que resuenan en los
pasillos vaticanos, el procedimiento para su designación es riguroso.
La legislación canónica no
impone requisitos para ser elegido. Sin embargo, desde hace muchos siglos el
nombramiento ha recaído siempre en un cardenal.
Participar de la elección es un honor que recae en todos los cardenales de la Iglesia Católica con menos de 80 años de edad (en la próxima oportunidad serán 135, de los cuales 130 fueron designados por Juan Pablo II), por voto secreto, en el que el señalado debe reunir los dos tercios de las voluntades.
A tal efecto, los primados son convocados a un Cónclave, que no debe durar más de 20 días, donde se invoca al Espíritu Santo para erigir al Sumo Pontífice.
Los votos se leen en voz alta y se los cose uno a uno en una extensa cadena. Cuando se llega al último, el círculo se cierra. Si de la votación surge el elegido, los papeles se queman, previo consentimiento del flamante Papa (de ahí el humo blanco). Caso contrario, se procede a una nueva votación.
JUAN PABLO II
El actual pontífice tiene una historia rica en anécdotas. Poco antes de cumplir 20 años, presenció la ocupación nazi en Polonia y tuvo noticias de primera mano sobre el Holocausto: el campo de exterminio de Auschwitz operaba a 28 km de su ciudad natal, Wadowice. Esta situación, lo empujó a sumarse a las actividades de la resistencia en su país.
En 1942, el actual Pontífice ingresó en un seminario clandestino y hasta el término de la segunda Gran Guerra vivió oculto, junto con otros seminaristas, bajo el ala del Cardenal de Cracovia. Con ese sello, Juan Pablo II le impuso un estilo propio a la Iglesia.
Su Santidad fue el único Pontífice no italiano en más de cuatro centurias (455 años, para ser exactos), realizó más de 100 viajes pastorales fuera de Italia y más de 140 dentro de ese país.
En uno de ellos, durante el Jubileo del año 2000, frente al Muro de los Lamentos, en Jerusalén, una de las zonas más convulsionadas del planeta, el hombre de blanco rezó junto a los fieles de distintas religiones monoteístas.
En ese acto, los millones de televidentes que seguían las celebraciones pudieron ver el papel que, como marca la tradición, colocaba entre las enormes piedras del Muro pidiendo perdón a Dios por la persecución del pueblo de Israel a lo largo de la historia.
Con varios atentados contra su vida (la bala que le atravesó el vientre en 1981 puede verse en el santuario de Fátima, en Portugal) y un mundo en creciente convulsión, durante su reinado demostró una parsimonia por la que será recordado durante los próximos siglos.
Entre su caudal de encíclicas (14), exhortaciones apostólicas (13), constituciones apostólicas (11) y cartas apostólicas (42), se cuelan tres libros. Uno de ellos, de marzo del año pasado, es, nada menos, que de poesía.
A pesar de ello, su lucha por la paz y la tolerancia entre los pueblos es su obra más lograda. En su documento “Memoria y Reconciliación: la Iglesia y las culpas del pasado”, dejó asentado que “perdonamos y pedimos perdón” por los ofensas recibidas y los pecados cometidos.
Cuando fue designado, a los 58 años, ya había sorprendido al resto de sus compañeros, leyendo textos sobre marxismo mientras esperaba los resultados de los comicios que lo convertirían en el sucesor 264 de San Pedro. Sus prolíficas lecturas enriquecieron los argumentos con los que luchó por igual tanto contra el comunismo como contra el “capitalismo salvaje”.
LA ARGENTINA
El “Papa viajero” visitó América Latina en 18 oportunidades, incluyendo dos visitas a la Argentina.
En su raid por el globo, superó el millón de kilómetros recorridos, el triple de la distancia que separa a la Tierra con la Luna, o 28 vueltas alrededor de nuestro planeta.
La primera visita a nuestro país fue en junio de 1982, cuando pidió por el restablecimiento de la paz y una “solución justa” a la guerra de Malvinas. Cinco años después, el 31 de marzo de 1987, regresó al país con un mensaje claro, aunque incumplido en los hechos: “Que no vuelva a haber más secuestrados ni desaparecidos”, rogó el Papa, portador del cuarto mandato más largo de la historia.
En la actualidad, según la Agencia Informativa Católica Argentina, hay en el país cuatro cardenales, 107 obispos y 5.648 sacerdotes para un total de 2.674 parroquias y 8.742 iglesias y capillas.
Según las cuentas vaticanas, el Santo Padre ha nombrado a más de 3.300 de los más de 4.200 obispos que hay en el mundo.
Algunos de ellos comentan la posibilidad de que los próximos Pontífices puedan “renunciar a su mandato cuando lo consideren oportuno”. Juan Pablo II, sin embargo, a pesar de su cuerpo, sigue con el alma y el espíritu puesto en él.
Alcides Cepeda
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