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SAVATER
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¿Ética? “Es lo que le falta a los demás. No he visto a nadie que diga ´estoy muy preocupado, me siento un verdadero canalla´”. Así, un Fernando Savater llano y auténtico arrancó por enésima vez los aplausos de una audiencia que, durante horas, se formó tras las puertas del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) para escucharlo discurrir sobre aquellos temas que preocupan al ser humano desde siempre.
El temor, la felicidad, el pensamiento, los deseos, la comunicación y la mencionada ética, fueron algunos de los puntos que el prolífico filósofo español, con más de 45 libros escritos, hizo desfilar durante la hora y cuarto en que lució una claridad supina, acompasada por su acento ciento por ciento español.
En su recorrido verbal, el profesor de Filosofía y Literatura de la Universidad Complutense de Madrid hizo un alto nodal para tratar de explicar el terror que en marzo pasado se cobró la vida de dos centenares de estudiantes y trabajadores en los vagones del subterráneo madrileño.
“En el fondo, el terrorismo es
una forma de domesticación social que, en vez de emplear un látigo, emplea
bombas”, dijo. Platón hablaba en sus tiempos de la existencia de dos amos
ciegos: el placer y el miedo, e indudablemente “lo que tememos nos aúna
mucho más que lo que deseamos”.
El autor de Ética para Amador es uno de los 12.000 españoles que se mueven con custodia permanente, por ser considerado un blanco potencial para la organización separatista vasca ETA. Al terrorismo “lo he padecido y, por lo tanto, me he tenido que interesar por él”.
Tras su camisa escocesa y atravesando sus gruesos anteojos, Savater admitió que si bien todos los terrorismos son “iguales de malos”, los hay “de distintos tipos en los orígenes, en las raíces, las motivaciones y la extracción”. La distinción permite “atacar las causas”, cosa que puede ser de “ayuda para acabar con los efectos”.
El ensayista, periodista, novelista y dramaturgo, está
presentado por estos días, en Buenos Aires, Los Diez Mandamientos en el Siglo
XXI, obra surgida de su programa de televisión Savater 10M (que en la Argentina
se pudo ver por Canal á), donde aborda los preceptos bíblicos, adaptándolos a
los tiempos modernos.
En esta “remake” de las tablas sagradas, Savater entendió que debían incluirse dos nuevos mandatos: “Educarás a Todos los Niños del Mundo” y “No Informarás en Vano”. Consecuentemente, no pudo esquivar la pregunta obligada sobre las informaciones falsas publicadas sobre el 11-M por el diario El País, uno de los más importantes de la península ibérica y del que es colaborador desde su fundación.
“Los periódicos estaban trabajando bajo presión y, para nosotros, el nombre del terrorismo era ETA”, intentó justificar. El gobierno del entonces aliado norteamericano, José María Aznar, brindaba información en ese sentido y nos dijimos: “a lo mejor saben alguna otra cosa que no sabemos los demás”.
Ya entrado en la temática de los
medios, el alguna vez ganador del premio Ortega y Gasset de Periodismo dijo que, si
bien la televisión de todo el mundo es mala, ésta no es una de sus cualidades
intrínsecas.
Convocado por el flamante mandatario español, José Luis Rodríguez Zapatero, para conformar un consejo de notables para reformular la televisión pública, Savater consideró que “se pueden dar programas culturales, que no necesariamente tienen que ser una bazofia” y, entre risas, promocionó su serie. “Nadie puede pensar por otro”, pero “se puede ayudar a que haya una reflexión”.
Auspiciado por el diario Clarín y su revista cultural, Ñ, Savater, nieto de una argentina, respondió también sobre inseguridad y enseñanza religiosa.
Sobre la primera, dijo “es un bien, una riqueza de todos, y un país no puede tener excusas para no garantizarla”.
La cuestión religiosa, de gran trascendencia en la Europa del anti Islam y conocida por estas latitudes por otros motivos (habiendo sido eje recientemente de enardecidas polémicas en la provincia de San Luis), no representó, en las palabras del filósofo, mayores inconvenientes. “En la enseñanza pública no hay que enseñar más que lo verificable y lo compartido por todos. Todo lo demás es optativo”. Porque “las religiones dicen lo que es pecado, no lo que es delito”.
Ariel Neuman
Agencia MP
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