Política
01-02-2008 - 555 Palabras
(Política
exterior)
CAMINAR PARA CUALQUIER LADO
“Afuera tu no existes, sólo adentro”. Eso
dice la canción, pero habla de la imagen, de los valores, de las personas, de
lo esencial y de lo invisible. ¿Existe la Argentina afuera? ¿Existe el gobierno
adentro?
Empecemos por atrás: para la segunda pregunta,
la respuesta tiene cara de elección e indica que una administración elegida con
el caudal de votos que cosechó la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tiene sin ningún tipo de lugar a dudas el apoyo
interno de la enorme mayoría de los ciudadanos que participaron de los
comicios.
La primera cuestión es, sin embargo, la
que sabe despertar las mayores dudas.
Las falencias en la política exterior
argentina no son nuevas ni mucho menos. En lo que podría considerarse historia
reciente, tienen un punto de partida dramático con la Guerra de Malvinas y la
creencia en el apoyo norteamericano frente al “enemigo inglés”.
En los 90 adoptó la forma de carnalidad en
exceso (y de traiciones con ventas de armas a países en guerra), mientras que en
los albores del nuevo siglo se vistió de desprecio hacia todo aquél que
confiara (y especulara, por qué no decirlo) en la Argentina.
Los gobiernos de los Kirchner,
en tanto, no han hecho sino sumar confusión a todo el embrollo de la agenda
exterior.
Los cortocircuitos con Uruguay, el país más
hermano y amigo que hemos tenido; los golpes con los Estados Unidos (pechito
argentino de por medio); los acercamientos con Venezuela; los alejamientos de
Brasil, dan cuenta de una falta de comprensión del escenario internacional.
Colocarse bajo el ala ajena no es,
claramente, la solución para una estrategia de país, al menos no cuando lo que
se busca es posicionamiento en el plano internacional.
No se trata de estar con unos o con otros,
sino de visualizar qué implica una u otra cosa.
El tratamiento que se le ha dado al hummer gate, que involucra a unos
cuantos diplomáticos extranjeros en la compraventa de automóviles con ventajas
impositivas para su posterior reventa a nuestros ricos y famosos, demuestra
hasta qué punto se puede deteriorar las relaciones entre países.
Ni hablar del affaire de la valija con los
famosos U$S 800.000, cifra insignificante frente a
las que se manejan en cualquier campaña política y, ni que hablar, licitación
de obra pública nacional o internacional.
¿Serán escándalos armados para desviar la
atención? ¿De qué? ¿Para qué? ¿Por quiénes?
Teorías conspirativas, de esas que forman
tramas de películas de suspenso, podrían elucubrarse de a montones. Lo cierto
es que dan cuenta de un país que no cuida el afuera desde hace mucho, mucho
tiempo.
Ese tipo de conductas es la que les
permiten a los países que comercian con el nuestro, que invierten
o que nos prestan, hacerlo bajo el paraguas de la desconfianza absoluta y,
obviamente, a tasas mucho más elevadas que las medias del mercado
internacional.
Decir hoy A y mañana inclinarse por no A
es una opción que la Argentina no debería seguir tomando.
El modelo de continuidad brasilero es, en
ese sentido, un ejemplo de política recogido por los libros de relaciones
internacionales.
Una vez más, nuestros vecinos del norte,
nuestros vecinos de al lado, nos dicen para dónde ir. Nosotros, en cambio,
preferimos mirar para otro lado y seguir caminando a los tumbos.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP