Política 04-04-2008 - 599 Palabras

(Retenciones – Protesta)

 

ILEGAL

 

En esto no hay diferencias: en la Argentina, justicia es lo que me conviene a mí. Se vio por estos días con el avance del gobierno sobre los productores rurales, pero también en la protesta de estos sobre aquél.

 

De ambos lados se escucharon argumentos. Del gobierno, con un equipo especializado en el armado de discursos, un mensaje turbio, en muchos puntos falaz y contradictorio. Del campo, una contraofensiva de dureza creciente, apuntando al trabajo que demanda una cosecha y al dinero que se debe invertir para lograrlo.

 

En ambos casos, pero también en la sociedad, se advirtió una ausencia que debería preocupar profundamente.

 

El aumento de las retenciones es ilegal, y eso debería bastar para que, de por sí, sea rechazado por hordas desenfrenadas capaces de todo por defender la Constitución.

 

El argumento, sin embargo, brilló por su ausencia, aunque el incremento viola la carta fundamental, es arbitrario, irrazonable y vulnera el derecho de propiedad y de comerciar (y eso por hacer sólo un primer punteo).

 

Viola la Constitución porque por medio de una Resolución de un Ministerio se elevó la alícuota de un impuesto sin que el Congreso haya tomado intervención. El Código Aduanero delega en el Ejecutivo esa potestad y justamente por eso el artículo del Código (el 755) es igual de inconstitucional.

 

Es arbitraria porque justificar el aumento de un impuesto porque unos ganan más de lo que el gobernante estima oportuno o porque los precios se desmadran, no es una efectiva política económica sino una forma de recaudar lisa y llana. Si los precios suben, lo primero que se debería hacer es reconocerlo. Pero, además, es arbitraria porque la Resolución del Ministerio, la 125/08, no tiene argumentos sólidos que apoyen la suba.

 

Es irrazonable porque el Estado hoy tiene U$S 51.000 millones en reservas, un crecimiento promedio anual proyectado hasta el 2010 del 7% y recaudación en marzo por alrededor de $ 20.000 millones. En otras palabras: no precisa llevarse tanto más.

 

Vulnera el derecho de propiedad porque llevando las alícuotas al 44% y sumando el resto de los tributos que pesan sobre el sector (y sobre el conjunto de la economía), se alcanza un nivel de tributación que llega al 70%, cuando la Corte Suprema tiene dicho y muy claro que cuando se pasa del 33% lo que se hace es confiscar.

 

Viola el derecho de comerciar porque, indirectamente, fija precios de venta para el mercado externo, pero también para el interno. El mercado, ni siquiera cuando está dirigido por el Estado, puede funcionar con productores que no encuentran incentivos en generar riqueza.

 

Dicho esto, eventualmente, un juez debería hacer lugar a una presentación que invocara estos motivos. No porque el aumento guste o disguste, sino porque es ilegal o no lo es.

 

¿Qué juez se animaría a ponerle su firma a una decisión contraria a la política de un Gobierno? En nuestro país, eso implica rubricar el retiro.

 

De allí que en el Poder Judicial se recurra a las “cuestiones políticas no justiciables”, una aberración del sistema republicano albiceleste, que deja sin analizar jurídicamente las decisiones que se toman en el seno del poder político por razones de “oportunidad, mérito y conveniencia” o, lo que es lo mismo, discrecionalmente.

 

Estamos lejos de ser una nación institucionalizada. Estamos lejos de que protestemos contra toda medida tomada por fuera de la ley, nos beneficie o no. Estamos lejos de que la Justicia controle al Poder Ejecutivo. Estamos lejos de que el Legislativo haga su trabajo y frene el avance de la Administración sobre sus funciones. Estamos lejos y hacia allí debemos avanzar.

 

Ariel Neuman

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Agencia MP