Política 23-05-2008 - 559
Palabras
(Democracia directa)
DEMOCRACIA EN EL ALMACÉN
Lo que tienen las grandes ciudades no lo tienen los pueblos. No hablo de multicines, shoppings o universidades a la vuelta de la esquina, sino de los escondrijos que ofrecen las múltiples esquinas para obrar a escondidas del resto.
Infierno grande, en aquellos lugares donde todo se sabe, nunca falta una
vecina que mirE a través de la cortina día y noche a la calle, para saber con
quién salió la vecinita, a qué hora volvió y qué se puso o dejó de ponerse.
Esa misma proximidad es la que cristalizó durante la protesta del campo,
amparada por la cercanía que se tiene o se puede tener con el intendente, los
opositores y los concejales.
“¡Si yo a vos te conozco! Sos el hijo de Don Santiago, el que tenía el
almacén de acá a la vuelta”. ¿Cómo no ceder ante semejante invocación?
Más allá de lo anecdótico, el escenario planteado es un fenómeno de estudio muy propio de la Ciencia Política, que analiza a la descentralización de las decisiones (esto es, a la toma de decisiones en lugares cercanos a la gente, tanto geográfica como sentimentalmente) como más eficiente que a aquella que se hace desde los fríos palacios, muñidos de estadísticas y microscopios.
En efecto, la conducta mantenida por el gobierno nacional en el conflicto
de la referencia ha sido propia de quienes no forman parte de la comunidad
sobre la cual sus mandatos se aplican.
¿Cuánto podría resistir una Cristina o un Fernández si salieran de su casa
y se toparan con los damnificados por sus políticas? ¿Aguantarían el achaque de
la gente que vive las retenciones, la inflación o la pobreza, cuando ellos se
empeñan en justificar o negar una y otra cosa? No en vano se inventaron los
vidrios polarizados y los helicópteros: para no ser vistos y, tal vez, para no
ver.
Es cierto que el opuesto llevaría a la cuasi parálisis. Un país no se puede
administrar con la aquiescencia de todos. La unanimidad, como tal, no es viable,
pero la búsqueda de entendimientos es una condición sine qua non para poder
gestionar adecuadamente.
En otras palabras, la empatía, la pesquisa de acuerdos, la negociación y el
diálogo son indispensables para mantener políticas de mediano y largo plazo o,
mismo, tomando en cuenta la visión del político, para mantenerse cómodamente en
el poder.
Bajo esta lógica se explica a todas luces el por qué fueron los intendentes
primero y los gobernadores después quienes recibieron el reclamo de casi todas
las provincias del país.
¿Se trató de un acto de humanidad o de supervivencia?
Responder en uno u otro sentido implicaría tener un conocimiento personal
de cada mandatario, pero a priori la teoría indica que la segunda de las
opciones ha estado presente en todos y cada uno de los casos, en mayor o menor
medida.
El acceso a los representantes por parte de los representados es algo con
lo que los citadinos no tenemos oportunidad de lidiar muy a menudo.
Enhorabuena las vecinas ocultas tras las cortinas. Enhorabuena que todos se
conozcan, que sepan cómo llegó Fulano de Tal al poder y con cuánto se fue luego
Mengano. Enhorabuena la democracia cuasidirecta y la posibilidad de peticionar
a las autoridades en el bar de la esquina o en el almacén de Manolo. Enhorabuena.
Ariel Neuman
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Agencia MP