Política 12-09-2008 - 559
Palabras
(Imagen)
CAÍDA LIBRE
Primero y principal: ¡chicos, no lo hagan en sus casas! Dicho esto: ¿Qué
habría pasado si Alfredo ‘Torito’ De Angeli no hubiera salido tan campante y
caminando de su accidente en avioneta? ¿Hacia dónde estarían apuntando ahora
todas las miradas y dedos acusadores? ¿Se sabría algún día la verdad? ¿Se
creería que esa y no otra es la verdad verdadera?
Hacer elucubraciones contrafácticas es impropio de cualquier analista de la realidad, sin embargo, como los datos que tenemos de la realidad suelen ser, precisamente, contrafácticos, me permito avanzar un poco más allá.
La credibilidad del gobierno está en baja, casi en el mismo esquema de
caída libre que enfrentó el dirigente agropecuario por estos días. Si algo le
pasara a quien supo ser uno de los más acérrimos opositores a la jugada
política más riesgosa del gobierno, difícilmente alguien dejaría de sospechar,
aunque más no sea por un instante, sobre la responsabilidad gubernamental.
Una situación así, en la que según todas las fuentes lo primero que se
descartó fue un atentado, muestra la extrema vulnerabilidad de la imagen que
tiene hoy el gobierno y su entorno directo.
El riesgo es enorme, pues pisar un jabón en la bañadera o tener un pico de
presión es algo que hoy se nos aparece tan natural como la vida misma.
¿Cómo se llegó a un extremo en el que una casualidad o una fatalidad
pueden, eventualmente, decapitar a una gestión? ¿Por qué se dejó que esa
sensación de desconfianza avanzara tanto?
La práctica quiromántica que todos los meses realizan los responsables del
Indec para demostrar que todo está perfecto desde el punto de vista económico
es, sin ningún margen de error, la principal de las causas de este tipo de
reacciones y columnas.
Mantener en su cargo a ultranza a funcionarios sospechados; avanzar sobre
determinados sectores de la sociedad teniéndolos como enemigos; acercarse a
determinado tipo de personas –gobernantes y dirigentes de los más variados– con
mala estrella y mucha plata; prepotear; simular; no actuar, forman parte del combo
que sirve para seguir explicando los múltiples por qués.
Las desgracias con suerte forman parte del folclore de todos los seres
humanos. En los últimos años, sin embargo, los argentinos aprendimos que las
casualidades no existen y que, por lo general, cuando ocurren, siempre hay un
funcionario capaz de tapar todo lo que permita llegar a la verdad.
AMIA, Embajada, Armas, Río Tercero, JJ López, Antonini y una larga lista
que tiene eslabones antes, durante y después de cada uno de estos hitos,
contribuyen a alimentar las fantasías conspirativas y las ideas de
confabulaciones de las que tanto gustamos.
¿Cómo se sale de este esquema? Simple y directamente, con mucha más transparencia
que la que hoy estamos teniendo.
La verdad es el único camino para enfrentar cualquier tipo de situación
política delicada. Cualquier otra vía enfila directamente hacia el abismo.
Mantener a una sociedad bajo el ropaje y el calor de la mentira es propio
de sistemas paternalistas; nosotros ya somos grandes y nos pesan las ojeras. No
necesitamos que nos mientan en la cara. Si el cuco existe, es hora de que se
animen a decírnoslo, así, al menos, les creeremos cuando nos digan que el
hombre de la bolsa nos vendrá a buscar si no tomamos la poca sopa que nos va
quedando.
Ariel Alberto Neuman
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Agencia MP