Política 19-09-2008 - 573 Palabras

(Crisis económica – Situación política)

 

RUEDA EL MUNDO, RUEDA LA ARGENTINA

 

¿Qué pasa en el mundo? ¿Hacia dónde vamos? ¿Hay retorno? ¿Es el final de un modelo? ¿Cuántos modelos han finalizado antes de la misma forma? ¿Crisis y resurrección? ¿El principio del fin de la era de la especulación?

 

Durante los últimos días los cerebros más encumbrados de la economía mundial han intentando dar algún tipo de respuesta a estos interrogantes y, como han dado un par de decenas de miles, poco y nada se les ha entendido.

 

De la burbuja inmobiliaria que derivó en la hecatombe se habla, por lo menos, desde hace tres años. Se sabía que esto ocurriría tarde o temprano, que los grandes acreedores de títulos basura caerían con todo su peso cuando el bleuf no se pudiera mantener. Y pasó.

 

Entonces, la pregunta no debería ser ninguna de las anteriores sino, más bien, por qué no se hizo nada antes. Por qué se tensó una cuerda que, se sabía, no resistiría.

 

Lo que se está viviendo en estos días es la manifestación más clara de una enfermedad que tienen los grandes líderes económicos mundiales: creerse dioses que todo lo pueden controlar, incluso las más grandes catástrofes financieras.

 

¿Con qué cara puede un país que ha hecho bandera con el libre mercado explicar ahora que su Estado todopoderoso estatizará deudas, rescatará bancos y compañías de seguros desembolsando cientos de miles de millones de los contribuyentes?

 

El doble discurso, parece, es tan argentino como de cualquier país. Si los problemas de fondo no se resuelven, tarde o temprano estallan. Si los que toman decisiones poco se preocupan por los que no las tomamos, estamos mal.

 

* * *

 

¿Qué pasa en la Argentina? ¿Hacia dónde vamos? ¿Hay retorno? ¿Es el final de un modelo? ¿Cuántos modelos han finalizado antes de la misma forma?

 

Las preguntas son similares a las aplicables al contexto económico internacional, sin embargo, aquí, en nuestro país, la macroeconomía no parece tener tantos problemas como la política.

 

Algunas decisiones descolocan hasta al más ubicado y dificultan vislumbrar de qué forma impactará la megacrisis internacional por estas pampas, si es que lo hará de alguna forma.

 

Y es que la falta de adecuación medios-fines nos enseña y las maniobras de los gobiernos de turno en distintas etapas de la historia argentina demuestran que los golpes nos llegan no necesariamente cuando el resto de los países está siendo castigado, sino, muy por el contrario, cuando los demás están de fiesta.

 

Básicamente, lo anterior se traduce en un “a nosotros nos va bien, mientras al resto le va mal” y viceversa. Es difícil insertarse con esa fórmula en un circuito de globalización casi inevitable.

 

Nuestra economía crece, la ocupación sigue aumentando, los niveles de pobreza bajan, la inflación no existe, los medios mienten, el Secretario está confirmado. ¿¡Qué más se puede pedir!?

 

En el mundo se habla del revival de la crisis del ’30. Nosotros apostamos a ser una gran potencia, hermanándonos con países como Venezuela, con mala estrella en el círculo de naciones más pujantes.

 

¿Nos pegará a nosotros la crisis internacional? Probablemente sí, probablemente no. Pero no importa nada de eso. Nosotros estamos acostumbrados a que las tormentas foráneas nos resbalen. Para golpearnos duramente tenemos nuestras propias fórmulas. Tablas, decretos de necesidad y urgencia, corrales y retenciones forman un muestrario ampliable de la receta argentina para entrar (o salir) en crisis con autonomía y recurrencia.

 

Alcides Cepeda / Ariel Neuman

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