Política 17-10-2008 - 590 Palabras

(Crisis internacional)

 

POLÍTICA Y ECONOMÍA, HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE

 

Entre política y economía ha habido desde siempre una puja por ver quién, finalmente, manda sobre los destinos de la humanidad.

 

Para los defensores de la primacía de la primera de las disciplinas, detrás de toda maquinaria numérica tendiente a posibilitar el intercambio de bienes y servicios en una sociedad, hay siempre una estrategia pergeñada por un grupo o facción más o menos dominante.

 

Para los cultores de la economía, en tanto, la relación es inversa y es en función de ella que los políticos toman tal o cual medida, activan o paralizan sus planes.

 

La crisis financiera internacional vino a dar una respuesta a este tire y afloje, y está dando muestras de hasta qué punto ambas formas del conocimiento están interrelacionadas, se complementan y hasta se vuelven impensables la una sin la otra.

 

¿El colapso empezó producto de una excesiva ambición de los mercados o de una falta de regulación y control por parte del estado? ¿De la crisis se sale con más economía o con más política?

 

Probablemente, siguiendo la idea de virtud aristotélica, en el punto medio estén las respuestas a éstos y a muchísimos otros interrogantes.

 

El salvataje aprobado por el Congreso de los Estados Unidos, la mancomunión de esfuerzos de los países del G7, las declaraciones gubernamentales de respaldo estatal a la banca privada en distintos países, la garantía de depósitos y otra serie de medidas, harían pensar que detrás de todo error económico hay un guardaespaldas político como último bastión.

 

Sin embargo, también es cierto que si la economía no hubiese llegado a este punto, la presencia de la política orientada a lograr que el sistema económico persista, no hubiese tenido razón de ser.

 

La imbricación entre una y otra ciencia es tal que, para ponerlo en términos claros y al alcance mío y suyo, en la Argentina existen tantos economistas y tantos politólogos (al menos de café) como habitantes hay en ella.

 

Todos sabemos, todos opinamos. Todos somos grandes DT. No obstante, formados en las materias hay muy pocos y de los formados, para colmo, no todos –claramente– tienen igual capacidad ni conocimiento.

 

Llevado esto al plano gubernamental, se advierte que, desde hace muchos años, la política económica del país está ordenada desde el Poder Ejecutivo. Es el presidente (o la presidente o la presidenta) quien toma las verdaderas decisiones para que los ‘tecnócratas’ las ejecuten.

 

Sin embargo, el solo hecho de que sea la máxima autoridad política la que tenga que tomar decisiones sobre la economía nacional y doméstica, indica hasta qué punto hay, nuevamente, un matrimonio indisoluble.

 

Claro que los matrimonios, al menos en teoría, suelen ser hasta que la muerte los separe.¿Estamos camino a la muerte de la política? ¿Estamos camino a la muerte de la economía? ¿Larga vida al amor coyungal?

 

Si se entiende por política a la forma en que se llega al poder y cómo se lo maneja, definitivamente no. Si a eso se le agregan cuestiones ideológicas, hasta se podría matizar la respuesta y decir que hace tiempo la ideología dejó de estar en la cúspide del accionar político.

 

Nuevamente, si se entiende por economía a la administración de recursos escasos, definitivamente no. Ahora, si por economía se toma al sistema capitalista exclusivamente –como ha sucedido desde que el sistema se ha vuelto hegemónico–, también aquí podrían haber matices en las respuestas.

 

¿Amor? No, nunca se han amado. Sólo que, para compartir gastos, han tenido que alquilar el mundo juntos.

 

Ariel Neuman

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