Política 19-12-2008 - 570 Palabras

(Fiestas – Festejos)

 

FESTEJÁ EN LA PLAZA DE TU BARRIO

 

La noche del 24 y del 31 se hicieron para compartir. Pero compartir puede ser mucho más que sentarse alrededor de una mesa con familiares y amigos.

 

El domingo pasado a las 7 de la mañana, insomnio mediante, me terminé de despertar con una idea tan sencilla como ingeniosa (sí, modestia aparte): “Si una chica puede convocar a cientos de personas a una guerra anual de almohadones y almohadas frente al Planetario, ¿por qué no invitar a mis vecinos a festejar las fiestas en la plaza?”, me pregunté.

 

Mi idea, pues, fue armar una convocatoria para mis vecinos y mi plaza (por fortuna, a una cuadra de mi casa, en una ciudad donde el verde está escaseando cada vez más). Es un barrio de gente mayor, pero incluso así me pareció lógico armar un blog con la consigna (http://festejaentuplaza.blogspot.com/), antes que una pegatina casera en hojas A4.

 

Ahí comenzaron a llegar las consultas desde distintas ciudades y se me desmadró la cosa. Que en qué plaza se hace, que a qué hora, que qué hay que llevar.

 

Pues decidí incluir respuestas abiertas en el blog y analizar aquí el alcance que puede tener un festejo de estas características en mi barrio, en Buenos Aires, en la Argentina o en el lugar del mundo que quiera sumarse.

 

La plaza es, por antonomasia, el espacio más público de todos. Allí confluyen grandes y chicos para conversar, jugar, discutir, entretenerse, tomar mate, sol, tereré, cerveza o lo que sea. Es un punto de encuentro gratuito que desde las mismísimas polis griegas servía como espacio de construcción comunitaria.

 

Festejar en las plazas es, por tanto, una forma de recuperar el espacio público y hacer, entre todos, una campaña contra el miedo que nos invade al momento de salir de noche. Porque, al fin de cuentas, alguien le tiene que decir a la violencia urbana que se cobra vidas y sueños a diario, que los honestos somos más y que defenderemos nuestros espacios.

 

Festejar en las plazas es también una forma para que, quienes la pasan solos, estén rodeados, aunque más no sea, por vecinos que les son desconocidos. De hecho, festejar en las plazas es una vía para que, quienes vivimos en el mismo edificio o barrio o cuadra, podamos conocernos de una buena vez, saliéndonos por un instante del vértigo al que nos impulsa la vida moderna sin decirnos, a decir verdad, hacia dónde nos está llevando.

 

Y es más: casi como si se tratara de una promoción de transporte público, no sólo se logra con esto construcción de comunidad, contención y compañía y recuperación de lo que por derecho y principio le corresponde a toda comunidad, sino que le facilita las cosas a quienes tienen que pasarla con seres poco deseables.

 

Al fin de cuentas, quien haya jugado a la mancha o a la escondida en una plaza sabe que en ellas siempre hay más vías de escape que en cualquier otro rincón.

 

Festejar en las plazas, por tanto, es una forma de volver a construir comunidad, puntapié para empezar a vivir en un país mejor.

 

La idea es muy, muy sencilla: en la noche de Navidad y de Año Nuevo, vaya con su familia, sus amigos o con usted mismo y un vaso, copa o botella, a brindar a la plaza de su barrio. Verá que se sentirá mejor.

 

Ariel Neuman

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Agencia MP