Política 09-01-2009 - 570 Palabras

(Política – Informática)

 

LA MATRIX POLÍTICA

 

Tal vez sea la confluencia entre la televisión del verano con los anuncios de la política 2.0, lo cierto es que cada vez más los dirigentes argentinos se vuelcan a los mundos virtuales para congregar voluntades que los apoyen en el mundo real.

 

La televisión abierta emitió por estos días Terminator III, donde las máquinas toman el control y lanzan una guerra nuclear para destruir a la humanidad; en los próximos días darán Matrix, film que juega en su trilogía con la idea de que vivimos en una realidad virtual desarrollada por máquinas que nos controlan. Como lee: nada de lo que lo rodea es real, sino un simple –o complejo– programa de computación.

 

En unos días asumirá en los Estados Unidos el primer presidente interactivo de la historia, apodo que bien le cabe a Barack Obama luego del uso intensivo que hizo de las redes sociales virtuales que pululan por la red de redes.

 

Por nuestras pampas, en tanto, el Vicepresidente de la Nación abrió sus respectivos sitios para recibir adhesiones de ciudadanos afines y debatir con sus seguidores.

 

El punto de contacto aparece en este último caso con claridad: Cobos no es en verdad quien responde, sino que cuenta con un séquito de cibernautas que lo hacen a su nombre. Obviamente, por caudal de mensajes y tiempos de intercambio, Obama utilizó ese mismo modelo que hoy parece inspirar a más de uno, en el que la figura es primordial pero está respaldada en el trabajo de una organización.

 

Todo parece estar migrando al mundo virtual. Los foros políticos, las compras del supermercado, las noticias, la diversión, los vínculos con amigos. Escribimos más en el teléfono de lo que lo hacemos en papel; conocemos más gente en la red de la que vemos en el mundo real.

 

¿Qué pasaría si algo de todo eso comenzara a fallar, si los virus que pululan tomaran el control, si las organizaciones que contestan por Facebook los mensajes para Obama declararan una guerra? ¿Se caería la sociedad política hacia la que estamos transitando? ¿Dejaríamos de contactarnos con nuestros seres queridos y desconocidos?

 

Una primera respuesta entusiasta sería que si la política pasa a hacerse de manera virtual en un ciento por ciento y el cibermundo se destruye, los políticos desaparecerían con él. Que eso pase, aun para aquellos que así lo desean, no es factible. Los dirigentes, candidatos, funcionarios y opositores seguirán allí, por tierra o por mar, llueva o truene.

 

Los peligros virtuales reales, sin embargo, son más graves que los que la chanza invita a imaginar. Buena parte del arsenal mundial está protegido por computadoras. Información sensible se encuentra disponible en sitios fácilmente accesibles vía internet. Secretos de Estado están al alcance de un par de clics.

 

El hackeo de páginas gubernamentales no es simple travesura de un adolescente encerrado en su cuarto. Se les paga –y mucho– a aquellos especialistas capaces de introducirse en máquinas que guardan secretos vitales.

 

Por estos días, por caso, se descubrió una falla que afectaría a todas las páginas de Internet consideradas ‘seguras’. No es para alarmarse, pero sí para tenerlo en cuenta.

 

¿Se imagina qué pasaría con la imagen del vice si desde su sitio algún graciosillo pusiera mensajes groseros o laudatorios hacia la gestión de la Presidenta?

 

Nos entusiasmamos con ciertas herramientas sobremanera. Sin embargo: ojo al piojo, que en la red también los hay.

 

Ariel Neuman

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Agencia MP