Política 03-04-2009 - 550 Palabras
(Alfonsín)
UN POLÍTICO DE LOS QUE YA NO HAY
El minuto de silencio, el aplauso, las lágrimas, no se pueden escribir en un papel. La muerte de Raúl Alfonsín dejó a la Argentina huérfana de una generación de políticos que priorizó la cosa pública por sobre sus ansias de poder.
Hace mucho que una figura pública no despertaba el movimiento social que
generó el ex presidente con su partida. Un continuo de homenajes se sucedieron
para honrar la memoria de la persona que encabezó la vuelta a la democracia y
que, con ella, nos cambió la vida.
Apenas siete años tenía cuando salí a la calle a ver un mundo de boinas
rojas y blancas camino a la Plaza de Mayo, para vitorear al primer presidente
electo que yo, al menos, vi en mi vida entera.
Sin tomar la debida dimensión en ese momento, en la época de Alfonsín mi
escuela primaria dejó de tener custodia privada y el auto verde que se
estacionaba enfrente se fue en primera, rodando bajito.
En materia de derechos humanos, de restablecimiento del orden institucional, estuvieron los grandes pilares del gobierno de un hombre que en cualquier otro momento histórico hubiera podido priorizar lo que hoy algunos le siguen reclamando.
Pero fue Alfonsín quien creó la Conadep, la que presentó luego un informe
sobre los desaparecidos de la dictadura y las atrocidades, crímenes de lesa
humanidad, provocados por ella. Con esa base, con el Nunca Más, en 1985 se
inició el juicio a los ex comandantes del gobierno de facto, que terminó con
condenas a prisión perpetua.
Fue Alfonsín, también, el encargado de firmar la paz con Chile, con un
compromiso que puso fin al conflicto por el Canal de Beagle que casi nos lleva
a la guerra en 1979, aprobado en un referéndum nacional que aceptó el laudo
papal.
En 1985, con la Declaración de Iguazú, fue Alfonsín quien lanzó la unión
económica entre Brasil y la Argentina, antecedente de la creación del actual
criticado Mercosur, críticas que responden a su conducción y a los resultados
alcanzados por quienes sucedieron en su cargo al caudillo radical.
Gracias a Alfonsín, tras una puja de intereses inimaginable el día de hoy,
se aprobó la Ley de Divorcio. La gente dejó de casarse vía México.
Tras un amplio debate social del que participaron activamente todos los
sectores sociales, desde la Iglesia hasta la dirigencia de izquierda, se
convirtió en ley el divorcio vincular.
También se reformó durante su mandato el Código Civil en materia de
filiación y patria potestad compartida. Los hijos naturales dejaron de ser
parias en el marco de la ley.
Como regalo, la CGT supo presionar a su gobierno con 13 paros generales
(ninguno durante el menemismo ni el kirchnerismo), entre 1984 y 1988.
¿Será recordado por eso?
Definitivamente, pero también por un espíritu dialoguista que escasea en la
alta política argentina desde que dejó su mandato de manera anticipada,
empujado por la hiperinflación alentada desde la entonces oposición.
Será recordado también por ser un hombre del que nunca se sospechó un
enriquecimiento ilícito, o sacar tajada económica de su paso por la gestión
pública.
Un político, en definitiva, de los que ya no hay.
El minuto de silencio, el aplauso, las lágrimas.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP