Política 01-05-2009 - 564 Palabras
(Panorama)
HOMOGENEIDAD POLÍTICA
Hace tiempo que la política exterior e interior del gobierno no estaban tan
alineadas bajo una única consigna. Bajo la gestión de Cristina Kirchner parece
estarse imponiendo la estrategia de aislar.
Aparecida la gripe en México, la medida de seguridad oficial fue cancelar
los vuelos desde y hacia el país norteamericano.
En el arranque de la campaña con miras a las elecciones legislativas de
junio, el discurso apuntó al fatalismo de votar a los otros.
En uno y otro caso, las decisiones carecen de una racionalidad fácilmente
visible –si es que acaso cuentan con alguna–, pero se hermanan en lo que hace a
separar y mancillar a aquél que es o piensa diferente.
A México se va y se viene por avión, pero también por barco o por tierra.
De México se sale por vía directa hacia Buenos Aires, pero también pasando por
Estados Unidos, Guatemala, Costa Rica, Perú, Chile. La globalización no parece
entenderse por nuestras autoridades en toda su dimensión. Sólo con el Tango los
vuelos son directos. En el resto de los casos las escalas –en algunas
ocasiones, por días–, permiten que un virus se mueva a su antojo.
Discriminatoria, la política supone también que el problema está en un país
y que aislarlo es solución. Ahora que a la gripe porcina ya le cambiaron el
nombre y hay quienes le adjudican orígenes en Asia y creación en los Estados
Unidos, el panorama deja al descubierto que hemos maltratado a una nación amiga
con la que intercambiábamos unos 10.000 pasajeros aéreos por semana.
Puertas adentro, el dedo acusador se levanta en tiempos de campaña con
mensajes que suenan a “después de mí, el diluvio”.
No puede menos que llamar la atención la importancia que le están dando los
propios políticos a estas elecciones, sabiendo que en la Argentina cuando un
Congreso no es afín al gobierno de turno éste sabe recurrir a una serie de
armas –desde los cuestionables decretos de necesidad y urgencia hasta el
ofrecimiento de favores y ejercicios de presiones de distinto tipo– para
imponer su voluntad.
Pero, fundamentalmente, alarma el hecho de que desde Balcarce 50 se señale
a todo opositor como enemigo, en un discurso que repite el líder sindical, en
plena Avenida 9 de Julio, suspendiendo las tareas laborales un día antes del Día
del Trabajador y cuestionando la política de los años 90 que, paradójicamente,
lo encontró codo a codo con el entonces presidente que hoy fustiga.
El problema, para colmo, no es sólo del oficialismo. En la oposición se
intercalan casos de ausencia absoluta de propuestas superadoras y la consabida
renuncia a cargos electivos para presentarse, nuevamente, en la ronda
eleccionaria.
Pensar que algo de todo lo anterior contribuye en el fortalecimiento de las instituciones, de la nación, de nuestras vidas, sin importar quién lo diga, es un absurdo de proporciones.
Una vez más nuestra dirigencia se equivoca e intenta confundirnos con
mensajes altisonantes carentes de sustento.
El 28 de junio tenemos la obligación de elegir, pero también el derecho de
hacerlo por quienes, consideramos, mejor nos representan. En este contexto, las
palabras del vicepresidente Cobos invitan a pensar que aún hay un cambio
posible.
“A la gente le diría que concurra a votar con total libertad, que elijan
los candidatos que ofrezcan sus mejores propuestas y que mejor los
representen”. Lo mismo digo.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP