Política 15-06-2009 - 573 Palabras

(Peronistas)

 

LOS MUCHACHOS PERO¿QUÉ?

 

Kirchner no puede usar “los muchachos peronistas / todos unidos triunfaremos”, la marcha al General interpretada por Hugo del Carril. El hijo del cantante le prohibió dicha utilización al Frente para la Victoria y obligó, una vez más, a la pregunta jamás despejada ni por sociólogos, ni por políticos, ni por historiadores: ¿Qué es el peronismo? Y, mejor aún, ¿por qué se insiste con aquello de “todos unidos”?

 

Claramente, el del primer Perón no es el mismo peronismo que el del segundo, ni que el del tercero. El de Isabel no es el peronismo de Cafiero, el de Cafiero no es el peronismo de Menem, el de Menem no es el de los Rodríguez Saa, el de ellos no es el de Duhalde, el del bonaerense no es el de Reutemann, el de Reutemman no es el de Schiaretti y el del cordobés tampoco se le parece al de De Narváez.

 

Por estos días, por ejemplo, el conurbano bonaerense escucha pasar camionetas con altoparlantes que cierran sus mensajes con un “Unión Pro”, seguida de la famosa fanfarria. ¿Es el macrismo parte del peronismo?

 

El movimiento parece seguir dando para todos. Desde la clase obrera hasta las medias altas terminan por ser fagocitadas por el híbrido deforme que representa esta autopista de pensamiento, que acepta carriles a derecha y a izquierda.

 

En la Argentina se suele decir que los radicales son honestos, pero no saben gobernar, mientras que los peronistas en el poder garantizan estabilidad ¿Es, entonces, presentarse como peronista aún no siéndolo, la única forma de llegar al poder y retenerlo en nuestro país? ¿Es, al decir de Maquiavelo, la figura de Juan Domingo y de Eva la que sigue arrastrando, a más de tres décadas de sus muertes, a la masa de votantes?

 

Decir que sí es tentador, pero es, tal vez, endilgarle demasiado a la figura desdibujada de un líder indiscutible, pero que ha visto cómo sus principios se han ido modificando con las manipulaciones más ultrajantes que se puedan imaginar.

 

Por la negativa, bien podría decirse que un radical no es peronista, que un socialista o comunista no pueden ser peronistas y que un conservador de pura cepa, tampoco debería estar alineado en sus filas.

 

Lo demás, es la bolsa de exponentes que mencionábamos arriba, con caudillos, empresarios, políticos populistas y otras especies de personajes que, en algunos casos, al carecer de ideología, principios y valores propios, se alinean con las filas del movimiento atrapa votos.

 

¿Es Cristina más peronista que Macri? Difícil es decirlo, pues un peronista en estado puro probablemente no le atribuiría esa pertenencia a uno u otro líder, a juzgar por sus comportamientos en el ejercicio del poder.

 

Del Carril (h), con celo y acierto, dijo que “Kirchner no es Perón y no se asemeja en nada al General”. Tampoco es Perón ninguno de los otros candidatos y en poco se le parecen, habría que agregar.

 

Sin embargo, la invocación del nombre, de los emblemas, de la marcha, siguen teniendo un impacto que en buena parte del pueblo votante –sobre todo en las clases trabajadoras–, invitan a fantasear con una vida que ya no es.

 

Al “Perón, Perón, qué grande sos / mi general, cuánto valés”, debería agregársele hoy, en tiempos de campaña, dos signos de interrogación que enmarquen el valor de su nombre. “¿Cuánto valés?, Perón, Perón”, tendría que ser la fórmula de la nueva canción.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP