Política 29-06- 009 - 570 Palabras

(Elecciones – Resultados)

 

TUTTI FRUTI LEGISLATIVO

 

Adelanto de las elecciones por la crisis internacional (sic), candidatos testimoniales, chicanas políticas, judicialización de la campaña, juegos dialécticos del tipo “nosotros o el caos”. Todo ello encontró su fin a las 2.15 a.m. del lunes, cuando un resignado Néstor Kirchner salió a reconocer su derrota “por muy poquito”.

 

Fiel a su estilo, el ex presidente no felicitó a los ganadores, dijo que no los había habido a nivel nacional y a gran escala, minimizó la derrota y mostró una actitud de compadrito, aquella de “me la banco, ¿y qué?”.

 

Para quienes gusten de las sumas sencillas, en provincia de Buenos Aires las banderas de Perón se llevaron dos tercios de los votos depositados por la ciudadanía. Esta vez, el peronismo de tinte conservador le ganó al populista. ¿Peronismo al fin?

 

En términos generales, los oficialismos fueron los grandes perdidosos de la jornada. Incluso el triunfo de Michetti en la Capital tuvo sabor a poco, comparado con performance anteriores y ante el arrastre de una fuerza políticamente nueva encabezada por el cineasta Pino Solanas.

 

El Acuerdo Cívico y Social mostró un importante crecimiento a nivel nacional, aunque en distritos clave el armado diseñado por la candidata Elisa Carrió mostró no estar a la altura de una ciudadanía que busca postulantes con carisma.

 

Las izquierdas más extremas en todas sus formas, sean piqueteros, Partido Obrero, Movimiento Socialista de los Trabajadores, Izquierda Unida y similares, se dieron un nuevo porrazo, reiterando una tradición tan histórica como sus divisiones intestinas.

 

Dato preocupante: en Capital Federal el apellido de un reconocido nazi, simpatizante de Adolf Hitler, tuvo presencia en boletas para cargos locales.

 

Al 29 de junio, los rumores hablaron de renuncias en el oficialismo –materializada, en principio, en la titular de la cartera de Salud–; retos en la oposición; presidenciables como Reutemann, Cobos y Macri, y una sarta de elucubraciones, más relacionadas con la necesidad de llenar horas y horas de programación que con la imperiosa obligación de poner a un país parado durante los últimos seis meses nuevamente en marcha.

 

¿Qué pasará ahora, hasta que los nuevos legisladores asuman? Claramente, el oficialismo habrá de acelerar el dictado de las normas más conflictivas e impopulares, entre las que se descuentan aumentos de tarifas de servicios públicos, entre tantas otras.

 

¿Servirá de enseñanza el resultado de la elección?

 

El domingo por la noche, quienes se decían ganadores recomendaban que sería bueno que así fuera. Sin embargo, no es sólo el oficialismo el que debería sacar lecciones sobre sus formas de ejercer el poder, de convencer, de chicanear.

 

Desde la vereda de enfrente también queda por analizar el rol de las internas abiertas y de las listas sábanas. Además, varias vueltas de tuerca le hacen falta a las propuestas de fondo de los partidos políticos y, ni que hablar, mucho de horno precisan los consensos necesarios para lograr que alianzas como la del Peronismo Disidente y el PRO, o la de la UCR y el ARI puedan convertirse en una alternativa de gobierno real.

 

En el tintero, queda el control de los gastos de campaña, la participación en los comicios de funcionarios y de funcionarios renunciados para la ocasión, el uso de personal estatal para hacer campaña y otra serie de condimentos que obligan a reafirmar que a la fiesta democrática, para ser un poco más fiesta y un poco menos carnaval, todavía le falta mucho.

 

Ariel Neuman

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Agencia MP