Política 02-07-2009 - 569 Palabras
(Gripe A – Medidas – Improvisación)
N1H1
Cerramos nuestras fronteras para los mexicanos. Cancelamos vuelos. Nos
aislamos para mantenernos puros creyendo que los virus viajan en avión, sin
escalas, de un punto a otro del planeta.
Votamos el domingo haciendo colas a la intemperie, chupando frío y
tragándonos los mocos, esquivando el aliento del vecino, manteniendo el
equilibrio sin tocar las barandas ni los pasamanos.
Decidimos cancelar las clases para evitar nuevos contagios, pero no a
partir de que se tomó la decisión sino difiriéndola por cinco días, tiempo
insuficiente para que las familias se acomoden a las necesidades de cuidado de
los más pequeños, más que suficiente para que los contagios se propaguen.
Concentramos las consultas en los hospitales públicos, siguiendo con la
lógica de los exámenes prenupciales que, incluso existiendo la posibilidad de
hacerlos en la medicina privada, es obligatorio utilizar recursos que son de
todos, pero que más precisan los que menos tienen.
Decimos que la información es la mejor forma de prevenirse, pero escasean
los mensajes claros que digan cómo se contagia el virus; cómo no se contagia;
cuándo se contagia; qué hacer; a dónde ir, y cómo ir en caso de contagio
(colectivo?, taxi?, ambulancia?, familiar?).
Estamos rastreando en los archivos para ver qué hizo México para frenar el
avance del N1H1, algo que tendría que haberse realizado hace casi dos meses,
cuando arrancó la enfermedad. De hecho, la Argentina tendría que haber colaborado
en la investigación y en la aportación de ideas para frenar el avance del virus
en lugar de darle la espalda al prójimo.
Acá no pasa nada, hasta que pasa. Y cuando pasa, nos mostramos en toda la
amplitud de nuestro ser nacional: improvisados, prepotentes, charlatanes.
Para peor, el bombardeo con información sobre el virus es constante y logra
que nos olvidemos de otras cuestiones igual de vinculadas con la salud pública,
cómo ser: qué se está haciendo hoy contra las larvas del mosquito que transmite
el dengue, para que en la inminente primavera el ataque no sea mayor que el que
tuvimos en los primeros meses de este año; quién se está ocupando de los
cientos que mueren por gripe estacional al año; por qué no se erradica el mal
de Chagas si con un procedimiento sencillo y relativamente económico puede
hacerse; qué pasará con la fiebre amarilla en la Mesopotamia, o qué se está
haciendo para combatir la desnutrición que hoy avanza por el interior
argentino.
Durante tres meses los candidatos de todos los partidos, movimientos,
espacios y colores prometieron el oro y el moro. ¿Alguno se pronunció en torno
de la irracionalidad que implicaba concentrar a toda la ciudadanía para elegir
a quienes asumirán dentro de cinco meses y medio sus cargos?
Las elecciones se adelantaron con la excusa de la crisis financiera
internacional. Al parecer, una crisis sanitaria no amerita una medida en
sentido inverso.
Para peor, la solución que dio el gobierno mexicano para frenar con la
expansión de la enfermedad, aquí no es tomada en cuenta.
El cierre de toda la actividad no estrictamente fundamental, parece estar
más lejos de lo necesario. En el país norteamericano se cerraron durante días
escuelas, restaurantes, cines, teatros, shoppings, oficinas públicas y privadas
y hasta se redujo el transporte público.
Aquí, lo que se sabe, es que una medida así, durante una semana, implicaría
pérdidas por U$S 1.000 millones. ¿Cuántas vidas se pueden comprar con ese
dinero? Lamentablemente, ninguna.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP