Política 20-07-2009 - 588
Palabras
(AMIA)
QUINCE AÑOS
Para muchos, quince años no es nada. Para muchas, es la posibilidad de vestirse de blanco y jugar a ser el centro de atención por una noche. Para otros sólo es el recuerdo que deben jugarle a la niña bonita en la quiniela. Para mí, es la confirmación de que vivimos en un país al que todo le importa muy poco y en el que todo se olvida y desdibuja rápidamente.
Hace quince años un atentado se llevaba la vida de 85 seres humanos y al
día de hoy no hay responsables por semejante atrocidad. Se sabe, sí, de la
existencia de complicidades locales, de aportes extranjeros, de encubrimientos
políticos y judiciales. Sin embargo, nada se termina de saber en realidad.
Es tiempo suficiente para hacer justicia. Para que los responsables paguen
por su delito. Para encerrarlos de por vida tras las rejas.
No obstante, fue el tiempo necesario para que todos los implicados
recompusieran sus vidas, sea abriendo estudios jurídicos, sea candidateándose a
cargos electivos –y ganando, en varias oportunidades–, sea alejándose de los flashes
y retirándose a disfrutar de las mieles del dinero y el anonimato.
El reclamo por el esclarecimiento, por la justicia, por la memoria, quedó
rápidamente en manos de pocos. ¿Dónde está la sociedad argentina en defensa de
sus derechos? Derecho a la vida; a caminar por la calle sin miedo; a que se
aplique un debido proceso judicial a los responsables; a que les impongan el
peso que prevén las normas del Código Penal para estos casos; a que se levanten
los pilotes de delante de los establecimientos de la comunidad judía, marcándolos
como si fueran distintos a los de cualquier otra.
Carlos Menem, presidente cuando el ataque a la AMIA, fue reelecto a los
pocos meses de la explosión, luego de demostrar que su gobierno no estaba en
condiciones de llegar a la más mínima verdad y dejar de hecho muy en claro, que
si el esclarecimiento apuntaba hacia una determinada dirección ellos irían
justamente en la contraria.
Ahora, el presidenciable Mauricio Macri quiere inaugurar la policía porteña
nombrando como su Jefe a un implicado por ensuciar la investigación del atentado,
acusado también por la matanza de diciembre de 2001 y por otras ‘pequeñeces’
que empalidecen ante semejantes imputaciones.
Una generación de jóvenes ya ha crecido en la Argentina con quince años de
impunidad. Y no es ésa la misma impunidad que vivimos los que los doblamos en
edad. Aquí es injusticia ciento por ciento democrática. No hubo golpes de
Estado en el medio que desdibujaran a la fuerza bruta el funcionamiento
institucional.
Acá, muy por el contrario, ha habido elecciones cada dos años, para elegir
a nuestros representantes, sin exigirles nunca jamás que pusieran como
condición para recibir nuestro voto el esclarecimiento del atentado.
Hemos pedido, en cambio, que mantengan los valores de las cuotas de las
licuadoras o que nos hipnoticen con la fantasía de que ellos son el cambio que
nosotros precisamos para deshacernos de aquellos que hicieron poco y nada para
echar algo de luz sobre un atentado terrorista, preparatorio de los de Nueva
York y Madrid.
Quince años para no exigir justicia. Es una eternidad. Quince años de una Memoria
Activa que no sólo recuerda, sino que ha debido impulsar la causa para que no sólo
no se olvide, sino también para que se entienda qué es lo que no hay que
olvidar.
Justicia. Justicia es lo que perseguirás.
¿Alguna vez se la alcanza? ¿Por cuánto tiempo más?
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP