Política 27-07-2009 - 550 Palabras
(Desnutrición – Compromiso)
¿DÓNDE QUEDÓ LA POLÍTICA?
¿Cómo analizar la política en términos científicos, si el matrimonio presidencial incrementa su patrimonio en unos cuantos millones de pesos al año, mientras la desnutrición es moneda más que corriente entre buena parte de los chicos argentinos?
Como poder, claramente, se puede, pero un análisis así encarado se
convierte en entelequia lejana a la realidad, que alimenta el conocimiento y
reconocimiento intelectual de unos pocos y continúa impávido ante el hambre de
muchos.
El escándalo, a esta altura hay que reconocerlo, ya no
es sólo que un político se enriquezca en demasía o que miles de chicos se
mueran de hambre en un país que produce alimentos y en el que sus productores,
cuando protestan, lo hacen arrojándolos a la basura.
Lo que escandaliza es que prácticamente no haya
escándalo.
¿Por qué son tan pocos los que se conmueven y hacen algo cuando la tapa de un diario dominical muestra a un chico de 14 años, con menos de 20 kilos de peso, postrado en una cama, rogando por una silla de ruedas que le permita volver a su colegio?
¿Por qué la sociedad argentina no se revela cuando en medio de una crisis
se le dice a la cara, declaración jurada de por medio, que sus representantes,
que sus administradores, se están llenando de dinero?
La política, en su concepción moderna, trata la forma de alcanzar y retener
el poder. En una interpretación mucho más amplia, refiere a la cosa pública y a
todo lo relacionado con ella, en el marco de una convivencia social.
La cosa pública, vale aclararlo, implica el uso del espacio público, pero
también la administración de justicia, salud, educación, seguridad, cuidado de
las personas que lo precisan y todo aquello que el Estado ha hecho propio, como
el cobro de impuestos y su utilización con fines colectivos o de bien público.
Los argentinos, luego de un comienzo de siglo de hiperactividad
participativa, sobreactuada en muchos casos, nos hemos ido aplacando como lo
hicieron las ferias del trueque o las asambleas barriales y populares.
Hoy, cualquiera diría que ya nada nos importa más allá de nuestro propio
ombligo y, a lo sumo, el de los que nos rodean inmediatamente. El resto, parece
ser, nos tiene muy sin cuidado.
¿Es una vuelta al egoísmo de los años 90, en los que el que se iba a Miami
decía que estaba todo bien, mientras la exclusión trepaba al ritmo de la
desocupación rampante? ¿O es que el espíritu de solidaridad y compromiso fue
sólo la excepción a la regla del sálvese quien pueda?
La política que leemos a diario, la de los cruces verbales entre políticos,
la de los pases de equipo, la de las alianzas y rupturas, no sirve para nada.
Con ella no se construye un país, sino que se distrae a sus verdaderos
protagonistas de los temas que son esenciales para la vida social en
crecimiento armónico y sustentable.
Los nombres van y vienen. Las ideas escasean y el pensamiento
verdaderamente crítico brilla en el marco de una oscuridad atemorizante.
La política argentina parece no tener ideas reales, de esas que duran más
allá de la campaña. La ciudadanía argentina parece no preocuparse por ello. Ni
por nada. Es lamentable.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP