Política 03-08-2009 - 579 Palabras
(Política)
¿POLÍTICA O PACO PARA LA CIUDADANÍA?
Como si no alcanzara con la depresión que acarrea la noche del domingo –perdón Gerardo–, abultadamente analizada por la psicología y la sociología, los programas de actualidad y análisis político en nuestro país han tenido, históricamente, ese lugar asignado para el debate, la discusión y la presentación de ideas y personalidades.
El pasado domingo no fue la excepción. Sin embargo, parecían discutirse
temas tan alejados del día a día como las que podían verse en los canales
infantiles de dibujos animados a esa misma hora.
En uno de los programas, un vocero de la Iglesia acusaba de neomarxista al
gobierno, por un manual de educación sexual que, por estos días, recorre las
salas de profesores de buena parte del país. En contrapartida, el flamante
Ministro de Educación de la Nación decía preferir no caer en “calificativos”,
para evitar decir que consideraba “neofascista” –cosa que hizo– al monseñor que
había levantado el dedo contra la iniciativa gubernamental.
En otro de los ciclos, se analizaba la conformación de alianzas con miras a
las elecciones de 2011, se medían las fuerzas de cada uno de los potenciales
candidatos presidenciales y se discurría sobre el futuro del gobierno
kirchnerista, las alianzas surgidas para los comicios de junio y otras serie de
dimes y diretes de la coyuntura post electoral.
En un tercero, la ex Ministra de Salud cargaba contra el líder sindical
Hugo Moyano, que llevó al límite las relaciones dentro de la CGT no por la
buena o mala representación que hace de los intereses de los trabajadores, sino
por las pujas de poder que hay entre los “gordos” al interior de esa
institución.
En paralelo, las agencias de noticias levantaban las declaraciones más
“calientes” para que los medios gráficos pudieran titular al día siguiente con
las arengas de la boca de turno, para reproducir así un esquema en el que la
política parece estar presente en nuestras vidas y, sin embargo, deambula
sonámbula sin ninguna dirección.
La administración de la cosa pública, el pensamiento estratégico de país,
la construcción de consensos, el debate educativo, el esquema cultural, el
equilibrio económico, el desarrollo sustentable. Nada de eso está presente
verdaderamente en el escenario de la politiquería argentina.
Por momentos, no hay por qué negarlo, hay quien levanta la mano y menciona
a alguno de aquellos temas. Pero la verdad es que ningún funcionario está
pensando hoy en la Argentina del día después al bicentenario –pues saben que la
fecha quedará en los libros de historia– y ningún político quiere ver más allá
de octubre de 2011.
¿Qué país quiere ser la Argentina de acá a 50 años? ¿Dónde queremos estar
posicionados para el 2030? ¿Tenemos intenciones de seguir a la deriva hasta el
2015?
Nada de eso se plantean los dirigentes que supimos conseguir y que
alimentamos con nuestra mirada y nuestro voto.
La gestión del día a día nos impide plantear y planificar un modelo de vida
a futuro. No necesariamente la Argentina que le dejaremos a nuestros hijos,
sino la que tenemos derecho a vivir nosotros.
El debate importante, el de fondo, no se da en la tele ni en los diarios.
Tampoco, vale aclarar, se está dando en el Congreso ni en la Rosada ni,
prácticamente, en ningún otro lado.
Esto no es política. Esto es paco mental dosificado en pequeños bloques
para el consumo de la ciudadanía. Y así, el cerebro democrático se nos sigue
achicharrando.
Ariel Neuman
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP