Política 24-08-2009

(Proyecto de país)

 

2010-2016

 

El ex Ministro, Jefe de Gabinete y Senador, Rodolfo Terragno, presentó por estos días una propuesta de mediano plazo –largo, para la Argentina–, intentando cubrir el período que va desde el bicentenario del 25 de mayo al bicentenario del 9 de julio.

 

Se trata, básicamente, de un llamado a generar consensos básicos entre las distintas fuerzas políticas, tendientes a tener un norte claro en materia de educación, salud, justicia, economía y distribución social.

 

No es común en nuestro ámbito que un político que alcanzó posiciones de poder y que ya no forma parte activa de él, proponga ideas que lo excedan en el tiempo.

 

Por lo general, los ex ministros se reciclan en otros cargos, vuelven a sus tareas anteriores, mantienen su actividad a través de Fundaciones con objetivos diluidos o, en el mejor de los casos, se vuelcan a la academia o a dar charlas y conferencias destinadas al sector privado o a los gobiernos de otros países.

 

Terragno, sin embargo, logró con poco mostrarse como un hombre público que piensa en el destino del país, en los habitantes de hoy y en quienes quieran habitarlo en un futuro cercano. Un estadista, que le dicen.

 

Más allá de que se acuerde o no con su historial político, con sus posiciones, ideas, acciones, dichos, amistades y con su plan 2010-2016, lo cierto es que realizó un primer gran aporte en una materia que nuestro país viene postergando por décadas.

 

En efecto, desde hace años no sabemos hacia dónde vamos como nación. Toda política dura lo que un período presidencial, dos si hay reelección, menos si ‘pinta’ pegar un volantazo.

 

La inseguridad jurídica es reina de la Argentina debido, fundamentalmente, a la falta de consensos en cuanto a los objetivos principales que se ha dado el país. La falta de diálogo propia de este gobierno, encuentra sus correlatos en todos los que hubo en los últimos ochenta años.

 

Es claro que en seis años (suponiendo que un plan como el de Terragno se implemente), los cambios que se verían no serían radicales, pero sería tiempo de estabilidad suficiente como para que la raíz se fortalezca y el tallo comience a crecer.

 

Brasil, por caso, sigue esta filosofía. Lula mantuvo la línea de Cardoso y hoy se presentan como potencia mundial. Lo mismo puede decirse de Uruguay y de Chile, que fortalecen su liderazgo regional. Se trata de países con pasados y pasiones similares a las nuestras, pero con una racionalidad que por estas pampas parece escasear.

 

¿Será que ha llegado el tiempo de unir a los referentes de las distintas fuerzas y trazar el esquema de país en el que queremos vivir? ¿Alcanza solamente con la presencia de políticos, o es preciso sumar a los sindicatos, a los empresarios, a los intelectuales, a los líderes sociales?

 

Como sea, el paso dado es un comienzo, mucho mejor que la inmovilidad o el no hacer nada; infinitamente mejor que declamar y acusar, pero buscar en el fondo que otros hagan para que nada cambie.

 

Ariel Neuman

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP