Sociedad 30-12-2008 - 573 Palabras
(Año Nuevo)
CINCO FORMAS DE NO
EMPEZAR 2009
Dar consejos es una operación difícil,
antipática, incómoda, costosa para ambas partes y casi siempre inútil, por lo
que en general es aconsejable no dar consejos, si es que tan paradójica
afirmación puede significar algo. A continuación voy a aconsejarte porque
siempre, siempre, siempre que uno empieza diciendo que no hay que dar consejos
es para, inmediatamente después, ponerse a decirle al otro cómo debería vivir
su propia vida. Así que acá vamos: cómo no deberías encarar el año 2009, que ya
está sobre nosotros, con sus fauces abiertas y una mirada estremecedora en esos
dos ominosos ceros.
1. AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. No. Mentira. Nada
se termina “de verdad” el 31 de diciembre, salvo el calendario y la valuación
de la patente del auto. Si pretendés cortar de raíz con todo lo que constituye
tu vida hasta este momento te vas a encontrar sin trabajo en medio de una
crisis económica internacional, sin proyectos en curso (porque alguno debés
tener ahora, supongo) y sin amigos que te apoyen cuando, indefectiblemente, la
chica que te rompió el corazón durante 2008 y que te propusiste olvidar con el
cambio de año vuelva en mayo o junio para volver a hacerte infeliz.
2. UN AÑO LAVA AL OTRO. Este punto sería
la inversa del anterior. Querer
arreglar en 2009 todo lo que te salió mal en 2008 no sólo es una quimera sino
que te deja por delante todo un año deslustrado, subordinado, repleto de
obligaciones desagradables, como esos infames cuadernos de tareas de la escuela
primaria donde te hacían anotar ejercicios para las vacaciones. Aceptalo: este
año ya está jodido, no tiene vuelta atrás. Tratá de disfrutar el que viene.
3. ¿FELIZ QUÉ? AH, SÍ, SÍ, IGUALMENTE. Bueno,
bueno. Que nada se termine “de verdad” por el cambio de año no significa que
uno tenga que atravesarlo insensiblemente, sin prestarle atención. Es buen
momento para hacer balances y tomar resoluciones. Pensá en tres o cuatro cosas
que quisieras mejorar en tu vida y proponete firmemente hacer todo lo posible
para que esas mejoras sucedan durante 2009. No significa nada en términos
físicos, pero es una buena forma de engañar a tu propia cabeza para que se
ponga a trabajar.
4. MIRACLE MAN. En el punto anterior, el
fragmento clave es “tres o cuatro”. Imponerse veinticinco resoluciones, o doce
(una por mes), o cincuenta y dos (una por semana), o trescientas sesenta y
cinco (una por día), garantiza dos cosas: un alto porcentaje de fracasos y una
baja moral a partir de agosto. Mala receta. Relax, man.
5. SALUD, DINERO Y AMOR. ¿Eso es todo,
maldito monstruo desgraciado egoísta? ¿Salud para tu propio cuerpo, dinero en
tu propia billetera, amor destinado a vos en particular? Por eso el país está
como está, querido. Incluí en tus resoluciones algo que vaya más allá de vos
mismo y de tu círculo íntimo. Proponete hacer algo útil o bello para los demás
(ya sea para un grupo determinado o para la sociedad en general). Abandoná la
idea de que el tiempo productivo es sólo el tiempo que empleamos en ganar
dinero, una idea absurda y perniciosa si las hay. Mucha gente trabaja toda su
vida a cambio de un sueldo sin producir nada jamás. Proponete algo que te haga
sentir mejor más allá de las recompensas externas.
Bueno, basta de cháchara, ¿no? ¡Feliz 2009! y
éxitos, claro.
Sebastián Lalaurette
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP