Sociedad 17-02-2009 - 556 Palabras

(Tartagal – Promesas)

 

MILLONES

 

Aparecen después, siempre después. Con expresiones resueltas o circunspectas o con sonrisas si no desentonan, con carpetas, con trajes cruzados y paso firme, aparecen en medio del caos, de la desesperación, de la resignación. Se sientan frente a algún micrófono, abren sus carpetas, se acomodan los anteojos. Y prometen. Las promesas son siempre numéricas, acaso porque la palabra “millones” suena a algo sideral cuando lo que hay hasta donde la vista alcanza es miseria y abandono. Prometen millones y dejan a todos boquiabiertos, levemente confusos. Millones, dicen. Millones. Y se van.

 

¿Por qué no llegan antes?

 

Por una vez, digo.

 

No hace falta ser muy perspicaz para advertir a quién me refiero ahora: a la ministra Alicia Kirchner, titular de Desarrollo Social, que viajó a Tartagal, una ciudad destruida en la provincia de Salta, para anunciar que se destinarán 160 millones de pesos a su reconstrucción. Y al gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, que firmó el acuerdo y participó del acto correspondiente. Pero las figuritas son intercambiables. La escena se repite una y otra vez, a lo largo y a lo ancho del país.

 

CIENTO SESENTA MILLONES DE PESOS.

 

Así, toda en mayúsculas habrá sonado la cifra en los oídos de los habitantes de Tartagal que se quedaron sin nada o con muy poco debido al gran alud de agua y barro que se llevó todo lo que encontró a su paso. Habrá quedado flotando en el aire, imponente.

 

¿Para qué son esos millones? Para construir medio millar de casas, extender la red cloacal, tender una nueva red de gas (porque no todos tienen gas en esa localidad que realiza una explotación intensiva de la cuenca gasífera cercana para enviarnos el fluido a nosotros, sus vecinos más afortunados) y reconstruir la planta potabilizadora de agua. Esta última obra es la única que no supone infraestructura nueva.

 

Como siempre, los funcionarios se congratularon mutuamente y felicitaron a sus superiores. La decisión de invertir esos millones “muestra no solamente la preocupación sino la vocación del gobierno nacional para acudir en ayuda de la gente”, dijo Kirchner; “la población tiene que saber que desde el gobierno no los vamos a dejar desamparados ... la preocupación de la presidenta siempre giró en torno a que las obras tienen que comenzar cuanto antes”, dijo Urtubey.

 

Puede ser, pero probablemente no era ésa la preocupación de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, cuando sucesivos desastres golpearon a la zona de Tartagal en 2005 y 2006. La ministra era por entonces también su hermana, Alicia Kirchner, y adivinen qué: en ese momento la gente del lugar tampoco tenía viviendas, gas ni cloacas. Nada se hizo por ellos durante cuatro años. Cada temporada lluviosa fue un golpe durísimo para todos.

 

Pero ahora llegan y prometen millones.

 

¿Por qué no llegaron antes? ¿Por qué no hace cuatro años que los pobladores de las zonas inundables de Tartagal tienen casas de material, gas (en la tierra del gas), cloacas y agua corriente? Esas cosas no se las llevó el alud. No estaban ahí desde antes. Nadie las hizo, nadie las puso, nadie llevó ahí más que esta promesa de ahora.

 

Prometen millones.

 

Y uno quisiera que prometieran hacerlo mejor a partir de ahora, no volver a maltratarlos tanto, procurar que no los gane el olvido. Pero eso no sucederá.

 

Sebastián Lalaurette

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Agencia MP