Sociedad
24-03-2009 - 596 Palabras
(Docente
– Blogger)
LA CONURBANA
¿Por
qué iba a ser noticia que alguien disfrute mucho de su trabajo y quiera
contarlo? ¿Qué hay de nuevo e importante en la labor de una profesora de inglés
que dicta clases en escuelas de Ingeniero Budge y Villa Fiorito? ¿Los avatares
de esa docente al recorrer las villas donde tantos no se animan a entrar
deberían ser más destacables que los de tantos otros docentes en similar
situación? ¿Su visión de la realidad será más esclarecida que la de cualquier
otra persona trabajando en el mismo o parecido ambiente? ¿Qué grano de
conocimiento esencial podría proporcionarnos esa docente que no esté al alcance
de cualquiera de sus compañeros de trabajo?
En
principio, las respuestas a estas preguntas deberían ser: Por ninguna razón. Nada.
No. Probablemente no. Ninguno. De manera que enterarnos de que esa joven
profesora (26 años de edad, docente desde hace dos, residente en Once) tiene un
blog donde cuenta los avatares de su trabajo cotidiano en esos barrios
marginales no debería, en principio, resultar demasiado interesante.
Y
sin embargo nos interesa. El espacio en Internet de Agostina di Stefano, labonaerense.com, es cada vez más
visitado y su autora ha sido entrevistada por periodistas de diarios, radios y
medios online. Algo en él prende, algo llega, más allá del marketing
(inexistente) o del interés (no lo hay, al menos en el sentido
económico).
¿Qué
puede ser eso que prende y llega? No se trata, ya lo dijimos, de una visión
esclarecida que sobrevuele la esencia de las cosas: el blog de Agostina tiene
barro, ternura, compromiso y una fortísima dosis de subjetividad; sus opiniones
le resultarán arbitrarias o erróneas a mucha gente, no son una vara de medir,
no hay ahí ningún intento de equilibrar posiciones. La docente blogger hace
profesión de amor por sus alumnos, cuenta anécdotas dramáticas (la que se
desmayó de hambre en clase, el que mató a un policía, los padres que no se
preocupan por sus hijos o directamente los maltratan), reacciona furiosa contra
algunos prejuicios y se ríe de las salidas de algunos compañeros de trabajo. Nada
más lejos de la objetividad o de un análisis frío.
Entonces
¿qué es?, ¿por qué las entrevistas en radio, las notas en diarios, la
repercusión ajena a todo fenómeno publicitario? La respuesta correcta debe de
andar más cerca de esto: labonaerense.com nos
muestra de cerca todo el patetismo de una realidad que nosotros, usuarios de
Internet con acceso garantizado a los servicios básicos y al plato de comida
diario, conocemos abstractamente pero jamás hemos vivido. Nos muestra cómo la
miseria afecta en la realidad a los chicos, no sólo en el hambre de anoche,
sino también en la poca concentración en clase de hoy, en la necesidad de salir
a trabajar o robar más tarde, en el horizonte del futuro que se cierra ominosamente.
En
el fondo nos sentimos culpables por estar mejor que ellos: no queremos verlos (“Entiendan
que cada vez que le dan vuelta la cara a un pibe que pide monedas en el tren,
están contribuyendo con la inseguridad”, dice Agostina en uno de sus últimos, furiosos
posts), pero también queremos y por eso volvemos al blog, por eso las
donaciones espontáneas luego de la lectura de un sinfín de anécdotas agridulces
o decididamente terribles.
Di
Stefano no es más que otros docentes que trabajan codo a codo con ella en los
barrios más críticos del conurbano bonaerense, pero es una de las pocas que lo
muestra, que nos lo muestra a nosotros, siempre tan ciegos.
Por
eso volvemos.
Sebastián
Lalaurette
redaccion@agenciamp.com.ar
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