Sociedad 24-07-2009

(Accidentes)

 

EDUCACIÓN VIAL

 

¿Que pasaría si se cayeran tres aviones Jumbo por mes en nuestro país? ¿Haríamos algo al respecto?

 

Esta es la pregunta a modo de comparación que podríamos efectuar para darnos cuenta de la cantidad de muertes que hay en nuestras calles a diario. Tema alarmante si los hay y que debería tratarse con mayor seriedad.

 

La Argentina tiene uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito y, sin embargo, más allá de las diferentes medidas implementadas año tras año, nada parece reducir ese número, que incluso aumenta de forma alarmante.

 

Tomar conciencia de esta problemática es asunto de todos. El exceso de velocidad junto al consumo de alcohol son las principales causas de estos accidentes con muertos y heridos de gravedad.

 

Los controles de seguridad vial implementados no parecen dar los resultados esperados, dando la impresión de que no sirven si no se los hace con mayor eficacia y rigurosidad, en distintos y cambiantes puntos de la ciudad, tanto de día como de noche, días hábiles o feriados.

 

Y al control, además, debe seguirle la sanción que corresponda.

 

Como atenuante de los factores antes mencionados, el mal estado de los caminos y calles, la falta de señalización vial y las fallas de diseño de las carreteras son también elementos que contribuyen a los accidentes de tránsito.

 

Con todo lo dicho, implementar una verdadera Educación Vial es una responsabilidad de todos. Al Estado le corresponde la tarea de capacitar adecuadamente y exigirles mayores conocimientos a los conductores, así como promulgar leyes que exijan el uso de cinturón de seguridad y el casco, el respeto de los límites de velocidad y el control de la conducción bajo los efectos del alcohol. Y fundamentalmente, que estas leyes se cumplan y se sancionen las contravenciones.

 

La Ley de Tránsito (la Nº 24.449) que trata la seguridad vial en la Argentina fue sancionada en 1995. A la misma debían adherirse todas las provincias, pero Buenos Aires, Córdoba y Mendoza no lo hicieron, lo que genera dificultad en el intento de la iniciativa nacional para mejorar la situación vial en nuestro país.

 

Al tener leyes distintas, se ve perjudicada la transitabilidad.

 

A los individuos les corresponde tomar las precauciones necesarias para estar preparados a la hora de conducir un vehículo. Un ejemplo es el uso de cinturón de seguridad, que debe ser un hábito: está comprobado que salva vidas.

 

No todos son educados de la misma manera y esto trae dificultades a la hora de transitar por un lugar común. Evitar estos accidentes está en manos de todos.

 

Julieta Berretta                   

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Agencia MP