(Masacres – Prevención)
En general es así: un
tipo (suele ser un tipo, es raro que se trate de una mujer) entra en una
escuela secundaria, una universidad, una oficina, un negocio, y empieza a
disparar. Generalmente lo hace al tuntún, sin apuntarle a nadie en particular.
Luego, lleva el arma a su propia sien, o se la mete en la boca, y dispara una
última vez. Suele suceder, vaya uno a saber por qué, en los Estados Unidos. Y
poco se sabe del tipo que lo hizo.
Pero esta vez parece que
sí sabemos. Es más, podríamos haberlo sabido mucho antes. Parece que George
Sodini, el tipo que hace unos días entró a un centro de fitness de
Pensilvania, mató a tres mujeres y luego se suicidó, tenía un blog. Su
contenido(1) es incómodo, muy incómodo. No por la forma en que habla de las chicas
menores de edad a las que veía haciendo gimnasia, no por la perturbadora
evidencia de que ya había intentado hacer lo que hizo y nadie se había dado
cuenta, no por la sensación de que cualquier navegante que cayera por
casualidad en ese rincón de la Web (usted o yo, por ejemplo) podría haberlo
detenido antes de que se desatara la masacre. Sino porque la lectura de ese
material nos lleva a lo que nos sentimos obligados a rechazar con todas
nuestras fuerzas: a entender a ese hombre, a tenerle lástima. La que él no tuvo
por sus víctimas: Heidi Overmier, Elizabeth Gannon, Jody Billingsley.
Sólo podemos negársela
mediante un gran esfuerzo. Hace falta recordar la aparente frialdad con que
Sodini, de 48 años, planificó cada detalle de su golpe; cómo se proveyó no de
una, sino de cuatro armas; la cantidad de veces que mencionó lo que iba a hacer
sin arrepentirse; la decisión con que el martes cuatro de agosto entró en el
gimnasio repleto de mujeres, apagó la luz y empezó a disparar. “¡La Muerte
Vive!”, había sido su despedida en aquel último post, el día anterior.
Y sin embargo...
“24 de diciembre de
2008: Otra vez se acerca la Navidad. Sin novia desde 1984, la última Navidad
con Pam fue en 1983. Quién sabe por qué. No soy demasiado feo ni raro. Sin sexo
tampoco desde julio de 1990 (tenía 29).”
“29 de diciembre: 30
millones de mujeres me rechazaron ... Así es como lo veo. Treinta millones es
mi tosca estimación de cuántas mujeres solteras y deseables hay.”
“5 de enero de 2009: La
vida son sólo juegos. Una o dos citas con ella, después el fin. No importa
cuántos cambios trate de hacer, las cosas siguen igual. Cada noche estoy solo,
y me voy a la cama solo. Las chicas eran brutales cuando yo era joven.”
“24 de abril: Ahora
mismo, la vida es soportable y puedo seguir indefinidamente. Algo malo tiene
que pasar ... El futuro no guarda nada para mí.”
“4 de mayo: ¿Cómo es
estar muerto? Siempre pienso que me olvidé de algo..”
“29 de mayo: Otra
solitaria noche de viernes, estoy acabado. Esto es demasiado.”
“3 de agosto: Tal vez
vea pronto a Dios y a Jesús. Al menos es lo que me han dicho ... Los ‘papeles
de práctica’ que dejé en la mesita o las notas en mi bolso del gimnasio se
pueden publicar libremente ... Algunas personas estudian esas cosas. A lo mejor
todo esto echará luz sobre por qué alguna gente sencillamente no puede hacer
que pasen cosas en su vida.”
¿Servirá esto para algo?
Adiós, asesino. Adiós,
pobre tipo. Adiós.
(1)
http://abcnews.go.com/print?id=8258001
Sebastián Lalaurette
sociedad@agenciamp.com.ar
Agencia MP