Sociedad 11-08-2009 - 598 Palabras

(Masacres – Prevención)

 

UN ADIÓS

 

En general es así: un tipo (suele ser un tipo, es raro que se trate de una mujer) entra en una escuela secundaria, una universidad, una oficina, un negocio, y empieza a disparar. Generalmente lo hace al tuntún, sin apuntarle a nadie en particular. Luego, lleva el arma a su propia sien, o se la mete en la boca, y dispara una última vez. Suele suceder, vaya uno a saber por qué, en los Estados Unidos. Y poco se sabe del tipo que lo hizo.

 

Pero esta vez parece que sí sabemos. Es más, podríamos haberlo sabido mucho antes. Parece que George Sodini, el tipo que hace unos días entró a un centro de fitness de Pensilvania, mató a tres mujeres y luego se suicidó, tenía un blog. Su contenido(1) es incómodo, muy incómodo. No por la forma en que habla de las chicas menores de edad a las que veía haciendo gimnasia, no por la perturbadora evidencia de que ya había intentado hacer lo que hizo y nadie se había dado cuenta, no por la sensación de que cualquier navegante que cayera por casualidad en ese rincón de la Web (usted o yo, por ejemplo) podría haberlo detenido antes de que se desatara la masacre. Sino porque la lectura de ese material nos lleva a lo que nos sentimos obligados a rechazar con todas nuestras fuerzas: a entender a ese hombre, a tenerle lástima. La que él no tuvo por sus víctimas: Heidi Overmier, Elizabeth Gannon, Jody Billingsley.

 

Sólo podemos negársela mediante un gran esfuerzo. Hace falta recordar la aparente frialdad con que Sodini, de 48 años, planificó cada detalle de su golpe; cómo se proveyó no de una, sino de cuatro armas; la cantidad de veces que mencionó lo que iba a hacer sin arrepentirse; la decisión con que el martes cuatro de agosto entró en el gimnasio repleto de mujeres, apagó la luz y empezó a disparar. “¡La Muerte Vive!”, había sido su despedida en aquel último post, el día anterior.

 

Y sin embargo...

 

“24 de diciembre de 2008: Otra vez se acerca la Navidad. Sin novia desde 1984, la última Navidad con Pam fue en 1983. Quién sabe por qué. No soy demasiado feo ni raro. Sin sexo tampoco desde julio de 1990 (tenía 29).”

“29 de diciembre: 30 millones de mujeres me rechazaron ... Así es como lo veo. Treinta millones es mi tosca estimación de cuántas mujeres solteras y deseables hay.”

“5 de enero de 2009: La vida son sólo juegos. Una o dos citas con ella, después el fin. No importa cuántos cambios trate de hacer, las cosas siguen igual. Cada noche estoy solo, y me voy a la cama solo. Las chicas eran brutales cuando yo era joven.”

“24 de abril: Ahora mismo, la vida es soportable y puedo seguir indefinidamente. Algo malo tiene que pasar ... El futuro no guarda nada para mí.”

“4 de mayo: ¿Cómo es estar muerto? Siempre pienso que me olvidé de algo..”

“29 de mayo: Otra solitaria noche de viernes, estoy acabado. Esto es demasiado.”

“3 de agosto: Tal vez vea pronto a Dios y a Jesús. Al menos es lo que me han dicho ... Los ‘papeles de práctica’ que dejé en la mesita o las notas en mi bolso del gimnasio se pueden publicar libremente ... Algunas personas estudian esas cosas. A lo mejor todo esto echará luz sobre por qué alguna gente sencillamente no puede hacer que pasen cosas en su vida.”

 

¿Servirá esto para algo?

 

Adiós, asesino. Adiós, pobre tipo. Adiós.

 

 

(1)               http://abcnews.go.com/print?id=8258001

 

Sebastián Lalaurette

sociedad@agenciamp.com.ar

Agencia MP